Durante cuatro décadas, el geriatra Bruno Vellas ha trabajado para desplazar la pregunta central de la medicina del envejecimiento: no cuántos años viviremos, sino en qué condiciones llegaremos a ellos. Desde Toulouse, y con el respaldo de la OMS, ha impulsado un modelo que comienza a medir y proteger la capacidad funcional de las personas desde los 50 años, antes de que la fragilidad se instale. Su convicción es que el verdadero horizonte de la longevidad no es acumular tiempo, sino preservar la autonomía que da sentido a ese tiempo.