Brasil logró desempleo en mínimos históricos y millones saliendo de la pobreza; España generó cinco de cada diez nuevos empleos de la eurozona con déficit en su nivel más bajo en dos décadas. Ambos gobiernos enfrentan transiciones demográfica, ecológica y digital con políticas progresistas: reformas tributarias justas, protección ambiental y regulación de plataformas tecnológicas.