En el cruce entre la economía y la geopolítica, Brasil y Estados Unidos retomaron el diálogo arancelario el 31 de agosto, impulsados por una llamada presidencial que abrió puertas sin despejar el camino. Lula y Trump intercambiaron palabras cordiales, pero las palabras no mueven aranceles. Lo que se negocia en la mesa comercial lleva también el peso de unas elecciones brasileñas en octubre y de alianzas ideológicas que trascienden el comercio.