En el corazón de la democracia brasileña, el mayor fraude bancario del país ha abierto una grieta inesperada: no entre acusados y jueces, sino entre los propios magistrados de la Corte Suprema. El levantamiento del secreto de sumario en el caso del Banco Master expone conversaciones que sugieren una proximidad inapropiada entre el juez Alexandre de Moraes y el banquero encarcelado Daniel Vorcaro, poniendo a prueba la capacidad de las instituciones para juzgarse a sí mismas. En vísperas de elecciones presidenciales, Brasil contempla si su máximo tribunal puede sostener la confianza pública mien