Entre las dos mayores economías de América del Sur, una fractura diplomática de rara gravedad se ha abierto paso: Brasil ha rebajado formalmente sus relaciones con Argentina al nivel más bajo de la jerarquía diplomática, retirando a su embajador de Buenos Aires tras los reiterados insultos del presidente Milei hacia Lula. No es la primera vez que los vecinos se distancian, pero sí la primera en décadas que el gesto adopta esta forma institucional. En el fondo, lo que está en juego no es solo el temperamento de un mandatario, sino la arquitectura de una convivencia regional que costó generacion