En agosto, Brasil registró un superávit comercial que superó las expectativas de los analistas, incluso con los aranceles del 25% impuestos por Washington sobre sus productos. El resultado invita a reflexionar sobre la fragilidad de los triunfos comerciales: el crecimiento de las exportaciones se sustentó más en precios elevados que en volúmenes reales, mientras que nuevas restricciones europeas a la carne brasileña recuerdan que cada puerta que parece abrirse puede esconder otra que se cierra. Brasil celebra un mes favorable en medio de una incertidumbre que no ha desaparecido, sino que simpl