Brasil elige entre Lula y Bolsonaro en comicios ajustadísimos que apuntan a balotaje

Casi 159 millones de brasileños eligen entre democracia y barbarie
Lula plantea la elección como un dilema existencial mientras cierra su campaña en São Paulo ante decenas de miles de seguidores.
Mark

¿Por qué es tan importante que Lula no alcance el 50% en primera vuelta?

Mimi

Porque Brasil está tan dividido que ninguno de los dos candidatos parece capaz de convencer a la mitad más uno del país de una sola vez. Eso significa que la decisión se pospone, se intensifica, se vuelve aún más polarizada.

Luke

Pero espera, ¿las encuestas realmente predicen esto con precisión? El margen entre Lula y Bolsonaro es de tres puntos. Eso está dentro del margen de error de cualquier sondeo serio.

Mark

¿Qué tan importante es la abstención en esto?

Mimi

Potencialmente decisiva. Si la abstención sube del 21% de 2022 a, digamos, el 25%, eso cambia completamente quién se presenta a la segunda vuelta. Los votos que no se emiten son votos que no se pueden contar.

Luke

Cierto, pero el artículo no tiene datos sobre qué grupos demográficos se abstienen más. ¿Son jóvenes? ¿Trabajadores rurales? No lo sabemos, y eso importa.

Mark

¿Qué significa que Lula hable de "democracia contra barbarie"?

Mimi

Significa que está tratando de enmarcar esto como una elección existencial, no solo sobre políticas. Para él, Bolsonaro representa una amenaza fundamental al sistema democrático.

Luke

Pero Bolsonaro dice exactamente lo opuesto sobre Lula. Ambos usan el lenguaje de la amenaza existencial. El artículo no nos dice cuál de esos marcos resuena más con los votantes indecisos.

Mark

¿Quién es realmente Flávio Bolsonaro?

Mimi

Es el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que está en arresto domiciliario por 27 años por golpismo. Flávio es senador y representa la continuidad de esa línea política ultraderechista.

Luke

El artículo lo llama "heredero del clan ultraderechista", pero no detalla mucho su trayectoria política propia, sus propuestas, o cómo se diferencia de su padre. Es principalmente definido por su parentesco.

  • Lula 45%, Bolsonaro 42% en última encuesta antes de votación
  • Se necesita 50% más uno para ganar en primera vuelta; balotaje fijado para 25 de octubre
  • Casi 159 millones de brasileños convocados a votar
  • Abstención fue 21% en 2022; podría ser mayor ahora
  • Jair Bolsonaro cumple 27 años de condena en arresto domiciliario por golpismo

Las últimas encuestas muestran a Lula con ligera ventaja (45% vs 42%), pero insuficiente para ganar en primera vuelta, lo que hace prácticamente inevitable un balotaje. La campaña ha estado marcada por fuertes ataques recíprocos y acusaciones de corrupción, reviviendo la profunda polarización de 2022 cuando la victoria se decidió por apenas 1,8% de los votos.

Brasil celebra elecciones presidenciales con Lula (45%) y Flávio Bolsonaro (42%) en un empate técnico que hace probable una segunda vuelta el 25 de octubre. Casi 159 millones de brasileños votan en la contienda más polarizada desde 2022.

Casi 159 millones de brasileños se dirigieron a las urnas este domingo en una contienda presidencial que los sondeos pintan como un empate técnico, reviviendo la polarización extrema que marcó los comicios de 2022. Luiz Inácio Lula da Silva, presidente en funciones de casi 81 años que busca un cuarto mandato, y Flávio Bolsonaro, senador de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, cerraron sus campañas el sábado anterior con actos masivos en São Paulo que reflejaban la profunda división del país.

La última encuesta antes de la votación, divulgada por el diario Folha de S.Paulo y TV Globo, mostraba a Lula con el 45% de los votos válidos y a Bolsonaro con el 42%, una ventaja insuficiente para que el presidente ganara en primera vuelta. Para lograrlo, cualquier candidato necesita alcanzar el 50% más uno de los votos válidos, excluyendo blancos y nulos. Esta cifra hace prácticamente inevitable un balotaje fijado para el 25 de octubre, donde ambos candidatos aparecían empatados en los sondeos con Lula al 47% y Bolsonaro al 46%.

El sábado anterior a la votación, Lula encabezó lo que su partido denominó "el último baile", un acto de cierre de campaña que convocó a decenas de miles de personas en la Avenida Paulista, el corazón de São Paulo, la ciudad más poblada de Brasil con 12 millones de habitantes. Subido en un camión y luciendo su característico sombrero Panamá, el presidente recorría la avenida estirándose para tocar las manos de sus seguidores mientras planteaba la elección como un dilema entre "democracia y soberanía" frente a "barbarie y corrupción". Lo acompañaban Fernando Haddad, exministro de Hacienda y candidato al gobierno estatal, así como Marina Silva y Simone Tebet, exministras que se postulaban al Senado. A lo largo del recorrido, vecinos, obreros y trabajadores saludaban desde balcones y restaurantes con el símbolo "L" que representa al presidente y gritos de "Bora, Lula".

Mientras tanto, Bolsonaro cerraba su campaña con una caravana de motocicletas en el interior del estado de São Paulo, entre las ciudades de Santa Bárbara d'Oeste y Americana, a dos horas de la capital. Miles de seguidores ataviados con banderas de Brasil e imágenes del candidato y su padre acudieron al acto, donde coreaban su nombre al verlo descender de una camioneta negra. El candidato ultraderechista aprovechaba el malestar frente al alza del costo de vida y la inseguridad para instar a sus seguidores a definir la elección. Desde São Paulo se desplazó a Río de Janeiro, donde el clan familiar construyó su carrera política, para su último acto antes de la votación. Su padre, Jair Bolsonaro, expresidente, cumple actualmente 27 años de condena en arresto domiciliario por golpismo.

La campaña ha estado caracterizada por fuertes ataques recíprocos y acusaciones de corrupción que reviven el clima de polarización de 2022, cuando la victoria se decidió por apenas el 1,8% de los votos. Entre los bolsonaristas, el cántico "Lula, ladrón, tu lugar es la prisión" se repite en cada mitin, aunque Lula pasó 20 meses detenido acusado de corrupción antes de ser liberado en 2019 cuando los casos en su contra fueron anulados o archivados. Los petistas responden con consignas propias, como la que se escuchó en São Paulo: "Lula ladrón, se robó del pueblo el corazón".

La abstención será un factor determinante en el resultado final. El voto es obligatorio en Brasil para ciudadanos entre 18 y 70 años, y optativo para menores de 18 y mayores de 70. En 2022, la abstención alcanzó el 21%, pero los analistas temen que sea más alta esta vez debido a la apatía con la que los brasileños han seguido la campaña y a la baja sanción por no votar, inferior a un dólar. Ambos candidatos han realizado múltiples llamados contra la abstención en la recta final, conscientes de que la paridad reflejada en los sondeos hace que cada voto sea decisivo.

Más allá de la presidencia, los brasileños elegían también 513 diputados federales, 54 senadores, las gobernaciones de 26 estados y del Distrito Federal, y las legislaturas locales. El sistema de votación utiliza urnas electrónicas en las que se marca el número del candidato, lo que explica por qué esos números se multiplican en carteles y anuncios publicitarios: el 13 representa a Lula y el 22 a Bolsonaro. Con las urnas abriéndose a las ocho de la mañana hora local, la democracia más poblada y grande de América Latina se disponía a elegir su nuevo presidente en una contienda que promete ser tan cerrada como la que decidió el país hace cuatro años.

Este domingo se elige entre la democracia y la soberanía y la barbarie y la corrupción
— Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil
Lula, ladrón, tu lugar es la prisión
— Cántico repetido en mítines de Bolsonaro
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