En el cruce entre la política doméstica y la diplomacia regional, las palabras de un mandatario pueden convertirse en actos de Estado. El presidente argentino Javier Milei, al insultar públicamente al presidente brasileño Lula y al magistrado Alexandre de Moraes durante un acto de campaña en São Paulo, cruzó una línea que obligó a Brasil a convocar a su embajador a consultas, una medida reservada para momentos de ruptura seria entre naciones. Lo que comenzó como solidaridad política con la candidatura de Flávio Bolsonaro se transformó en un incidente diplomático que revela cuánto pesan las pal