En el cruce entre la soberanía sanitaria y los intereses comerciales, la Unión Europea suspendió esta semana el acceso de la carne brasileña a sus mercados, alegando pruebas insuficientes sobre el uso de antimicrobianos en la cadena productiva. Brasil, que veía en Europa un destino de más de dos mil millones de dólares anuales en exportaciones agropecuarias, respondió con la firmeza de quien siente que sus estándares son cuestionados sin razón suficiente. Lo que comenzó como una disputa técnica amenaza con convertirse en un conflicto comercial de largo alcance, con la OMC y el acuerdo Mercosur