A un mes de las elecciones presidenciales en Brasil, Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se enfrentan en una contienda que replica la fractura de 2022, con una ventaja mínima para el presidente en funciones que se estrecha semana a semana. En el trasfondo, el escándalo del Banco Master —once mil millones de dólares en pérdidas, mensajes filtrados entre banqueros y magistrados— ha contaminado a ambos bandos y recuerda que la corrupción no respeta trincheras ideológicas. Brasil se aproxima, una vez más, al espejo de sus propias contradicciones: una democracia que elige entre dos candidatos que más