Brasero confirma una nueva ola de calor a partir del domingo en España

Las temperaturas dejarán de ser simplemente altas para convertirse en anómalas
Brasero explica la diferencia entre el calor estival normal y la ola de calor que se aproxima a partir del domingo.
Mark

¿Por qué es importante distinguir entre calor normal de verano y una ola de calor?

Mimi

Porque una ola de calor no es solo incómoda. Es un evento meteorológico anómalo que supera lo que el cuerpo y los sistemas de un país están preparados para soportar. El calor de julio es esperado; una ola de calor es una ruptura con lo normal.

Mark

¿Qué significa que la AEMET "no descarta" que se convierta en ola de calor?

Mimi

Significa que todavía no tienen los datos suficientes para declararlo oficialmente, pero los indicadores apuntan en esa dirección. Es una forma de decir: prepárense, probablemente esto suceda.

Mark

¿Por qué el norte está tan fresco comparado con el sur?

Mimi

El viento de Levante y el cierzo están trayendo aire más fresco desde el norte. Es un patrón temporal. Pero incluso eso cambiará cuando la ola de calor se establezca.

Mark

¿Qué pasa el viernes con esas tormentas aisladas?

Mimi

Son excepciones en un patrón dominante de calor. Pueden traer algo de alivio local en las montañas, pero no van a romper la tendencia general.

Mark

¿Cuándo sabremos con certeza que es una ola de calor?

Mimi

El domingo. Ese es el día en que las temperaturas cruzarán el umbral de lo anómalo de manera clara y sostenida.

  • El primer día de julio ya dejó 40 grados en Ciudad Real, Sevilla, Badajoz y Huelva, mientras el norte apenas alcanzaba los 23, revelando una España partida en dos por el termómetro.
  • La AEMET aún no declara oficialmente la ola de calor, pero no descarta hacerlo a partir del domingo, manteniendo al país en una incertidumbre climática que obliga a la precaución.
  • Un respiro nocturno pasajero —con mínimas de 11 grados en Ávila y 20 en Madrid— aliviará brevemente el centro peninsular, pero el alivio durará apenas horas antes de que el calor regrese con más fuerza.
  • El viernes traerá tormentas aisladas en zonas de montaña, pero lejos de enfriar el ambiente, el patrón dominante apunta a un ascenso continuo de temperaturas durante todo el fin de semana.
  • España está a punto de cruzar la línea que separa el verano habitual de la anomalía climática, y las próximas 72 horas determinarán si ese umbral se convierte en una emergencia oficial.

Julio ha comenzado en España con el calor propio de la estación, pero el meteorólogo Roberto Brasero advierte que lo que se avecina trasciende la normalidad estival. A partir del domingo 5 de julio, las temperaturas dejarán de ser simplemente elevadas para convertirse en anómalas, configurando lo que la AEMET podría declarar oficialmente como ola de calor en amplias zonas de la península y las Baleares. En la historia del clima, este momento recuerda que la diferencia entre el verano esperado y la anomalía climática es, a menudo, cuestión de grados que el cuerpo humano y el territorio no pueden ignorar.

Julio ha llegado a España con el calor esperado, pero lo que se aproxima a partir del domingo es cualitativamente distinto. El meteorólogo Roberto Brasero confirma que las temperaturas dejarán de ser simplemente altas para volverse anómalas, con máximas que superarán significativamente lo normal en amplias zonas de la península y las Baleares.

Este miércoles ya dejó lecturas extremas: 40 grados en Ciudad Real, Sevilla, Badajoz y Huelva, mientras el norte vivía otra realidad —Oviedo y Santander apenas superaron los 23 grados, y en el Puerto de Leitariegos el termómetro no pasó de 16. El cierzo proporcionó cierto alivio en el Valle del Ebro, subrayando el contraste entre las dos Españas climáticas del día.

La noche traerá un respiro breve al centro peninsular, con mínimas de 11 grados en Ávila y Segovia y 20 en Madrid. Pero el jueves volverá a imponer su lógica: Ourense alcanzará los 35 grados, Zaragoza los 34, y las cuencas del Guadiana y el Guadalquivir rozarán de nuevo los 40. El viernes sumará tormentas aisladas en zonas de montaña sin romper el patrón de calor persistente.

La AEMET ya habla de un episodio de temperaturas elevadas y sostenidas, aunque por ahora no lo clasifica oficialmente como ola de calor. Esa distinción podría cambiar a partir del domingo 5 de julio. Lo que Brasero confirma es que España está a punto de cruzar esa línea —la que separa el verano habitual de la anomalía climática que exige atención especial.

Julio ha llegado a España con el calor que cabría esperar de la estación, pero lo que se aproxima es otra cosa. A partir del domingo, según confirma el meteorólogo Roberto Brasero, las temperaturas dejarán de ser simplemente altas para convertirse en anómalas: una nueva ola de calor se cierne sobre el país, con máximas que superarán significativamente lo normal para estas fechas en amplias zonas de la península y las Baleares.

Este miércoles, el primer día de julio, ya ha dejado lecturas extremas en el sur y el interior. Ciudad Real, Sevilla y Badajoz han alcanzado los 40 grados, al igual que Huelva, donde Valverde de Camino registró esa cifra. En Ávila, Candeleda también llegó a los 40. El contraste con el norte es notable: Oviedo y Santander apenas superaron los 23 grados, Fisterra se quedó en 20, y en el Puerto de Leitariegos el termómetro no pasó de 16. Un viento más fresco en las regiones septentrionales ha proporcionado cierto alivio, especialmente en el Valle del Ebro, donde el cierzo sopla con intensidad.

Esta noche traerá un respiro temporal al centro peninsular. Las mínimas descenderán a 11 grados en Ávila y Segovia, y Madrid no superará los 20. Se dormirá mejor. Pero el alivio será breve. Mañana, jueves, el patrón cambiará nuevamente. Las máximas bajarán en la franja central, pero seguirán siendo muy elevadas en el suroeste, y repuntarán en el norte, especialmente en Galicia, donde Ourense alcanzará los 35 grados. Zaragoza llegará a 34, y las cuencas del Guadiana y el Guadalquivir volverán a tocar los 40.

El jueves traerá abundante sol, aunque habrá nubes bajas al amanecer en el cabo de la Nao y Baleares, con posibilidad de algunas lluvias que desaparecerán rápidamente. También se esperan nubosidades en el País Vasco, y un fuerte viento de Levante en el Estrecho. El viernes, nuevas temperaturas más altas acompañarán algunas tormentas aisladas en zonas montañosas, pero lo que las previsiones muestran es un ascenso continuado durante todo el fin de semana.

La Agencia Estatal de Meteorología ha comenzado a hablar de un episodio de temperaturas elevadas y persistentes en la península y Baleares. Por ahora no lo clasifica oficialmente como ola de calor, pero no descarta que se convierta en una a partir del domingo 5 de julio. La diferencia es crucial: mientras que el calor estival es esperado, una ola de calor representa una anomalía climática que requiere atención especial. Lo que Brasero confirma es que España está a punto de cruzar esa línea.

La AEMET habla de un episodio de temperaturas elevadas y persistentes en la península y Baleares, aunque no descarta que pudiera convertirse en ola de calor a partir del domingo
— Roberto Brasero, meteorólogo
Contáctanos FAQ