Bosch prueba conducción autónoma de nivel 3 a 120 km/h en China

El vehículo asume la responsabilidad de la conducción en escenarios específicos
El nivel 3 marca el primer momento donde el automóvil toma decisiones sin supervisión constante del conductor.
Mark

¿Por qué Bosch eligió China para estas pruebas y no Europa?

Mimi

China es un mercado enorme con regulaciones que permiten experimentación rápida. Pero Europa está construyendo su propio camino con marcos como el ES-AV en España. No es que Europa llegue tarde; es que está siendo más cautelosa.

Mark

El nivel 3 suena como un cambio pequeño comparado con el nivel 2. ¿Qué lo hace tan importante?

Mimi

Es el primer momento donde el vehículo realmente toma decisiones sin que alguien esté mirando. En nivel 2, el conductor sigue siendo responsable. En nivel 3, el coche es responsable, aunque el conductor deba estar listo. Es un cambio legal, psicológico y técnico enorme.

Mark

Si más del 90 por ciento de los accidentes son culpa del error humano, ¿por qué no simplemente prohibir a los humanos conducir?

Mimi

Porque la transición no puede ser instantánea. Necesitamos décadas para que estos sistemas demuestren que son más seguros que nosotros en todas las situaciones. Y hay contextos donde la máquina aún no puede decidir mejor que una persona.

Mark

¿Qué pasa si el sistema falla a 120 kilómetros por hora?

Mimi

Por eso las pruebas son en vías específicas, con supervisión, y por eso la inteligencia artificial debe ser extraordinariamente robusta. El sistema debe anticipar fallos y tener protecciones redundantes. Es el desafío central.

Mark

España ya tiene autobuses autónomos circulando. ¿Eso significa que estamos más cerca de lo que parece?

Mimi

Más cerca de lo que la gente cree, pero aún lejos de lo que la gente espera. Los autobuses operan en rutas fijas, entornos controlados. Un coche particular en una carretera abierta es infinitamente más complejo.

  • Bosch prueba conducción autónoma nivel 3 en Wuxi, China, a velocidades de hasta 120 km/h
  • Más del 90 por ciento de los accidentes de tráfico están relacionados con errores humanos
  • España ha puesto en marcha el programa ES-AV para autorizar y supervisar pruebas en vías públicas
  • El nivel 3 permite que el vehículo asuma temporalmente la conducción sin supervisión constante del conductor

El sistema nivel 3 permite que el vehículo asuma temporalmente la conducción en escenarios específicos, gestionando aceleración, frenado y dirección sin supervisión constante del conductor. La inteligencia artificial y sensores avanzados permiten al sistema interpretar el entorno en tiempo real, identificar obstáculos y tomar decisiones seguras en situaciones complejas.

Bosch realiza pruebas de conducción autónoma nivel 3 en Wuxi, China, permitiendo que vehículos circulen autónomamente a 120 km/h en tráfico real, marcando un hito en la evolución hacia vehículos completamente automatizados.

En las autopistas de Wuxi, una ciudad en el este de China, Bosch está demostrando que los automóviles pueden conducirse solos a velocidades de carretera real. Los vehículos de prueba circulan a hasta 120 kilómetros por hora, acelerando, frenando y cambiando de carril sin que un conductor intervenga constantemente. Esto no es ciencia ficción de laboratorio: ocurre en tráfico real, en vías rápidas abiertas al público, donde el sistema debe navegar la complejidad de otros vehículos, peatones y cambios inesperados en las condiciones.

Lo que Bosch está probando se conoce como conducción autónoma de nivel 3, una categoría que marca un punto de quiebre importante en la evolución del automóvil. Hasta ahora, la mayoría de los vehículos en las carreteras operan en nivel 2: pueden controlar la velocidad y la dirección simultáneamente, pero el conductor sigue siendo responsable de todo. Debe estar atento, listo para intervenir en cualquier momento. El nivel 3 cambia esa ecuación. El vehículo asume la responsabilidad de la conducción en circunstancias específicas y bajo condiciones de seguridad definidas. El conductor puede dejar de vigilar constantemente el camino, aunque debe estar preparado para retomar el control si el sistema lo solicita.

Esta capacidad descansa en una arquitectura tecnológica sofisticada. Cámaras, radares, sensores ultrasónicos y sistemas de localización generan una representación digital del mundo que rodea al vehículo. Esa información fluye hacia algoritmos de inteligencia artificial que interpretan lo que ven: identifican otros automóviles, peatones, carriles, señales de tráfico, obstáculos. El sistema debe no solo percibir, sino reaccionar en milisegundos ante situaciones que cambian constantemente. Bosch desarrolla internamente gran parte de estas tecnologías, desde los sensores hasta los sistemas ADAS y las plataformas de computación de alto rendimiento que procesan toda esa información.

La apuesta por la conducción automatizada responde a una lógica de seguridad que trasciende la tecnología por la tecnología. Según datos de la Dirección General de Tráfico, más del 90 por ciento de los accidentes de carretera están relacionados con errores humanos. Un sistema automatizado no se distrae, no se cansa, no toma decisiones impulsivas. Mantiene la atención permanente sobre el entorno y puede reaccionar más rápido que cualquier persona. Los organismos europeos ven en estas tecnologías una herramienta para reducir muertes en carretera y avanzar hacia el objetivo comunitario de cero fallecidos en 2050.

Mientras Bosch acelera el desarrollo en China, España está construyendo la infraestructura regulatoria que estos vehículos necesitarán. La Dirección General de Tráfico ha puesto en marcha el Programa Marco de Evaluación de la Seguridad y Tecnología de Vehículos Automatizados, conocido como ES-AV. Es un sistema diseñado para autorizar y supervisar pruebas en vías públicas antes de que estos vehículos lleguen al mercado masivo. El programa cubre tecnologías desde el nivel 2 hasta el nivel 5, e incluye también sistemas de conducción remota. El objetivo es doble: garantizar que los ensayos sean seguros y posicionar a España como uno de los países europeos de referencia en este campo.

España ya tiene pruebas autorizadas en marcha. Autobuses autónomos circulan en algunas ciudades, lanzaderas automatizadas operan en entornos controlados, y diversos proyectos piloto de conducción avanzada se desarrollan en zonas urbanas e interurbanas. El marco regulatorio contempla distintas fases de evaluación según la madurez de cada proyecto y reconoce autorizaciones emitidas en otros países europeos, creando un ecosistema que facilita la innovación sin sacrificar el control.

Lo que está ocurriendo en Wuxi y lo que se prepara en España apuntan hacia una transformación profunda de la movilidad. No se trata solo de que los coches sean más inteligentes, sino de que la responsabilidad de la conducción migre gradualmente del ser humano a la máquina. Cada nivel de automatización es un paso en esa dirección. El nivel 3 es el primero donde el vehículo puede realmente tomar decisiones sin supervisión constante. Los niveles 4 y 5 irán más lejos. Lo que Bosch está probando ahora en China es el puente entre el automóvil asistido de hoy y el vehículo autónomo del futuro.

El objetivo ya no es únicamente ayudar al conductor a evitar accidentes, sino lograr que determinadas tareas de conducción puedan ser asumidas por el propio vehículo de forma segura
— Bosch, en su estrategia de desarrollo de vehículos automatizados
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