En la madrugada del miércoles, los mercados asiáticos avanzaban con cautela mientras el mundo financiero aguardaba un dato que trasciende los números: el índice de precios al consumidor de Estados Unidos, capaz de redefinir el rumbo de la política monetaria global. El petróleo, fiel termómetro de la tensión geopolítica, extendía su racha alcista por sexta jornada consecutiva, pero con pasos medidos, como quien camina sobre terreno incierto entre diplomacia y conflicto. La tecnología, en cambio, avanzaba sin dudas, recordando que la inteligencia artificial sigue siendo el motor más confiable de
Bolsas asiáticas avanzan ante expectativa de inflación estadounidense mientras petróleo sigue al alza
Los precios del petróleo están marcando el compás de la guerra
¿Por qué los mercados asiáticos suben si hay tanta incertidumbre geopolítica?
Porque la tecnología está ganando dinero real. CoreWeave y Super Micro Computer superaron expectativas gracias al gasto en inteligencia artificial. Eso es concreto, tangible. La guerra en Irán es una amenaza, pero la IA es una realidad que está ocurriendo ahora.
Entonces el petróleo sube pero sin entusiasmo. ¿Eso qué significa?
Significa que nadie sabe si habrá acuerdo o escalada. Si creen que hay paz, el petróleo debería caer. Si creen que hay guerra, debería dispararse. Que suba apenas 0,3% en seis sesiones seguidas es como un encogimiento de hombros. Los operadores están apostando a que algo suceda, pero no saben qué.
¿Y por qué el miércoles es tan importante?
Porque si la inflación baja, la Reserva Federal no subirá las tasas. Eso significa dinero más barato, lo que es bueno para las acciones tecnológicas. Pero si la inflación sube, todo cambia. Es el número que podría hacer que los mercados se reorienten completamente.
¿Las pequeñas empresas están realmente optimistas?
Sí, pero es un optimismo extraño. Están contratando y ven menos presión inflacionaria, pero las viviendas usadas se venden menos porque nadie puede pagar las hipotecas. Es como si la economía estuviera en dos lugares diferentes al mismo tiempo.
¿Qué está pasando con el yen?
Se está debilitando contra el dólar, acercándose a un nivel que podría provocar que Japón intervenga para fortalecerlo. Es un indicador de que los mercados están nerviosos. Cuando las monedas se mueven así, significa que los inversores están reposicionándose.
The Pulse
- Los mercados asiáticos suben moderadamente, pero la calma es frágil: todo depende de lo que revele el IPC estadounidense del miércoles.
- El crudo Brent encadena seis sesiones al alza, pero los operadores frenan el entusiasmo ante señales contradictorias sobre un posible acuerdo entre Washington y Teherán.
- CoreWeave sube 14% y Super Micro Computer más del 7%, impulsadas por el gasto en inteligencia artificial, convirtiendo al sector tecnológico en el único refugio de convicción.
- La Reserva Federal observa: tres de sus funcionarios ya disintieron en julio a favor de subir tasas, y un dato de inflación más alto de lo esperado podría reabrir ese debate.
- El yen se acerca a un nivel crítico frente al dólar, el oro retrocede desde máximos y el Bitcoin cae levemente, señales de que los mercados están en modo espera, no en modo confianza.
En la madrugada del miércoles, los mercados asiáticos avanzaban con cautela mientras el mundo financiero aguardaba un dato que trasciende los números: el índice de precios al consumidor de Estados Unidos, capaz de redefinir el rumbo de la política monetaria global. El petróleo, fiel termómetro de la tensión geopolítica, extendía su racha alcista por sexta jornada consecutiva, pero con pasos medidos, como quien camina sobre terreno incierto entre diplomacia y conflicto. La tecnología, en cambio, avanzaba sin dudas, recordando que la inteligencia artificial sigue siendo el motor más confiable del optimismo bursátil en tiempos de incertidumbre.
Los mercados asiáticos abrían el miércoles con ganancias contenidas, en una jornada marcada por la espera. El índice MSCI Asia Pacífico avanzaba 0,4% y el Kospi surcoreano subía 1,5%, mientras los futuros estadounidenses apenas se movían, sostenidos por el impulso tecnológico. Era un optimismo a media voz: nadie quería apostar demasiado antes de conocer el índice de precios al consumidor de Estados Unidos, previsto para esa misma mañana.
El petróleo reflejaba esa misma ambivalencia. El crudo Brent sumaba su sexta sesión consecutiva de alzas, pero el avance era apenas del 0,3%, hasta los 89,10 dólares el barril. Las negociaciones entre Washington y Teherán en torno al estrecho de Ormuz mantenían a los operadores en vilo: el ministro de Defensa de Pakistán había sugerido que ambas partes estaban cerca de un acuerdo, pero las posiciones parecían endurecerse al mismo tiempo. El analista Elias Haddad, de Brown Brothers Harriman, lo resumió con precisión: los precios del crudo estaban marcando el pulso de la tensión geopolítica.
Donde no había ambigüedad era en la tecnología. CoreWeave se disparó 14% tras mejorar sus previsiones, y Super Micro Computer saltó más del 7% al superar estimaciones de ingresos. El gasto en inteligencia artificial seguía siendo el combustible más potente del mercado, ajeno a las dudas que paralizaban a otros sectores.
El dato del IPC llegaba cargado de significado. Los economistas proyectaban un alza de apenas 0,1% en julio, tras una caída de 0,4% el mes anterior. Si la tendencia se confirmaba, especialmente en los componentes energéticos, podría aliviar la presión sobre la Reserva Federal, cuyo debate interno sobre tasas se había intensificado en julio. Dennis Follmer, de Montis Financial, esperaba que el informe reforzara la postura de mantener las tasas estables.
El panorama más amplio era desigual: las ventas de viviendas usadas caían a mínimos de tres meses, pero el optimismo de las pequeñas empresas alcanzaba su nivel más alto en casi un año. El oro retrocedía, el Bitcoin bajaba levemente y los bonos del Tesoro permanecían casi sin cambios. Los mercados, en definitiva, estaban en pausa: esperando que el miércoles les dijera si la inflación seguía cediendo o si el Medio Oriente iba a reescribir el guión.
Los mercados asiáticos ganaban terreno en la madrugada del miércoles mientras los inversionistas contenían la respiración esperando los datos de inflación estadounidense que llegarían en pocas horas. El petróleo, entretanto, extendía su racha alcista por sexta sesión consecutiva, aunque con cautela: el crudo Brent subía apenas 0,3% hasta los 89,10 dólares el barril, un avance modesto que reflejaba la incertidumbre sobre las negociaciones entre Washington y Teherán en torno al estrecho de Ormuz.
La tensión geopolítica se filtraba en cada movimiento. El ministro de Defensa de Pakistán había declarado que Estados Unidos e Irán estaban "cerca de alcanzar algún tipo de acuerdo", pero ambas partes parecían endurecerse en sus posiciones incluso mientras hablaban. Los operadores de petróleo no sabían si creer en la paz o prepararse para lo peor, así que avanzaban con prudencia. Elias Haddad, analista de Brown Brothers Harriman, lo expresó con claridad: los precios del crudo estaban marcando el compás de la guerra, y sus fluctuaciones dictarían el ritmo de la escalada y la desescalada.
Mientras el petróleo se movía con cautela, la tecnología disparaba sus ganancias sin freno. CoreWeave Inc. se disparó 14% en las operaciones posteriores al cierre después de que la compañía mejorara sus previsiones, impulsada por el auge del gasto en inteligencia artificial. Super Micro Computer Inc. saltó más del 7% tras presentar ingresos que superaban las estimaciones. El índice MSCI Asia Pacífico avanzaba 0,4%, mientras que el índice Kospi de Corea del Sur subía 1,5%. Las bolsas japonesas mostraban un comportamiento mixto tras reabrir, pero los futuros de los índices estadounidenses apenas se movían, ganando 0,1% gracias al impulso de las acciones tecnológicas.
Lo que realmente importaba, sin embargo, era lo que vendría el miércoles por la mañana: el índice de precios al consumidor estadounidense. Los economistas encuestados por Bloomberg proyectaban un aumento de 0,1% en julio, después de una caída de 0,4% el mes anterior. Era un número modesto, pero cargado de significado. Si la inflación seguía bajando, especialmente en los componentes relacionados con la energía, podría aliviar la presión sobre la Reserva Federal, que en julio había visto a tres funcionarios discrepar a favor de subir las tasas de interés. Dennis Follmer, de Montis Financial, esperaba que el informe continuara su tendencia a la baja, lo que reforzaría la postura de mantener las tasas estables.
El panorama económico más amplio era mixto. Las ventas de viviendas usadas habían caído en julio a su nivel más bajo en tres meses, golpeadas por los precios elevados y las tasas hipotecarias persistentes. Pero el optimismo de las pequeñas empresas había alcanzado su nivel más alto en casi un año, con compañías intensificando sus planes de contratación y viendo disminuir las presiones inflacionarias. En Asia, los inversores también vigilaban el yen, que se acercaba a un nivel clave frente al dólar y podría desencadenar una intervención de las autoridades japonesas para respaldar la moneda.
El oro retrocedía desde sus máximos de dos meses mientras los operadores sopesaban las perspectivas de un acuerdo entre Washington y Teherán. El Bitcoin caía 0,3% hasta 63.525,8 dólares. Los bonos del Tesoro a 10 años se mantenían prácticamente sin cambios en 4,69%. En esencia, los mercados estaban en pausa, esperando que el miércoles les dijera si la inflación seguía cediendo o si la guerra en Medio Oriente iba a reescribir el guión económico.
Notable Quotes
Los precios del petróleo crudo están marcando la pauta de la guerra, y es probable que las fluctuaciones de precios dicten el ritmo de la escalada y la desescalada— Elias Haddad, Brown Brothers Harriman & Co.
Preveo que el informe de la inflación continuará su tendencia a la baja, lo que reforzará aún más la postura de la Reserva Federal de mantener las tasas de interés estables— Dennis Follmer, Montis Financial