Cuando un hombre ha cargado durante décadas el peso de las esperanzas de una nación, su despedida no puede reducirse a un comunicado. La Asociación del Fútbol Argentino dispuso que cada partido del país se detenga a los diez minutos para tributar un minuto de aplausos a Lionel Messi, días después de que el astro rosarino anunciara su retiro de la Selección. Pero la emoción colectiva, como suele ocurrir con los grandes, no esperó la fecha oficial: los estadios de Córdoba y Avellaneda ya habían comenzado a despedirlo antes de que nadie se lo pidiera.