En el estadio donde forjó parte de su leyenda continental, Boca Juniors regresó al Morumbi y extrajo el resultado justo para seguir avanzando. Un empate 1-1 ante San Pablo, conseguido con oficio y sostenido con esfuerzo, bastó para que el equipo de Arruabarrena alcanzara las semifinales de la Copa Sudamericana y extendiera a 13 partidos su racha invicta. El fútbol, como la historia, rara vez exige perfección: a veces basta con no ceder.