Boca no pudo con Gimnasia de Mendoza y suma cuatro partidos sin ganar

Lautaro Blanco fue quizás el punto más luminoso en la cancha
En una actuación colectiva decepcionante, solo un jugador de Boca logró destacarse ante Gimnasia de Mendoza.
Mark

¿Cómo se explica que Boca no pueda ganar en casa contra un equipo recién ascendido?

Mimi

Gimnasia llegó con un plan defensivo muy ordenado. No vinieron a jugar, vinieron a no perder. Y Boca, cuando enfrenta esa resistencia, parece perder paciencia.

Mark

Lautaro Blanco fue el mejor. ¿Eso es suficiente cuando el resto del equipo anda en cinco?

Mimi

No. Un jugador brillante no gana partidos. Necesitás que el equipo funcione como un todo. Blanco hizo lo que pudo, pero no puede cargar con el peso de once.

Mark

¿Qué pasó en ese córner del gol de Paredes? Parecía evitable.

Mimi

Fue falta de concentración en un momento clave. Lencioni lo ejecutó bien, Paredes se anticipó. Son detalles que en estos partidos cerrados definen todo.

Mark

Cuatro partidos sin ganar. ¿Es crisis o mala racha?

Mimi

A esta altura, la diferencia es semántica. Lo que importa es que Boca está noveno. Eso no es donde debería estar.

Mark

¿Ubeda tiene que hacer cambios más profundos?

Mimi

Los cambios que hizo en el partido no funcionaron. Tal vez el problema no sea quién entra, sino cómo el equipo está pensando el juego.

  • Boca no pudo con Gimnasia de Mendoza, un equipo recién ascendido que llegó a la Bombonera sin complejos y se fue con un punto valioso.
  • Luciano Paredes anotó de cabeza a los 15 minutos tras un córner, aprovechando una defensa distraída que nunca terminó de reponerse del golpe.
  • Miguel Merentiel igualó para los locales, pero el equipo nunca encontró el volumen de juego necesario para dar vuelta el partido.
  • Los cambios de Ubeda —Leandro Paredes, Zenón y Aranda— no alteraron el rumbo: el equipo lució apagado y sin ideas claras para quebrar el cerrojo visitante.
  • Con cuatro partidos sin ganar y ubicado en el noveno lugar del Grupo A, la inquietud crece entre hinchas y dirigencia por igual.

En el templo xeneize, ante un recién ascendido, Boca volvió a tropezar con sus propias limitaciones. El empate 1-1 con Gimnasia de Mendoza en la Bombonera no es solo un resultado: es el cuarto partido consecutivo sin victoria, una señal de que algo más profundo que la mala suerte aqueja al equipo de Ubeda en el Apertura 2026. Las grandes instituciones también atraviesan desiertos, y la pregunta que flota sobre La Ribera es si este es uno pasajero o el umbral de una crisis más duradera.

La Bombonera vivió otra noche de frustración. Boca igualó 1-1 con Gimnasia de Mendoza, un equipo de reciente ascenso desde la Primera Nacional, en un partido que dejó más dudas que certezas sobre el presente xeneize en el Torneo Apertura 2026.

El golpe llegó temprano: a los quince minutos, Luciano Paredes ganó de cabeza tras un córner ejecutado por Facundo Lencioni, sorprendiendo a una defensa que no estuvo concentrada. Boca tardó en reaccionar y, aunque Miguel Merentiel logró el empate, no fue suficiente para inclinar la balanza. Un gol previo de Adam Bareiro había sido anulado por posición adelantada, sumando otra cuota de amargura a la noche.

El rendimiento colectivo fue pobre. Lautaro Blanco fue la figura más destacada del local con una nota de siete, pero el resto del equipo —Marchesin, Weigandt, Di Lollo, Costa, Alarcón, Merentiel y Janson— apenas alcanzó el cinco. Los cambios introducidos por Claudio Ubeda no modificaron el panorama, y Gimnasia, ordenada y concentrada bajo la conducción de Ariel Broggi, supo sostener el resultado.

El empate extiende a cuatro la racha sin victorias y mantiene a Boca en el noveno lugar del Grupo A. Para una institución acostumbrada a otras exigencias, la pregunta urgente es si esta crisis es pasajera o el reflejo de problemas estructurales que demandan soluciones más profundas.

La Bombonera fue testigo de otra noche frustrante para Boca. Ante Gimnasia de Mendoza, un equipo que apenas hace poco ascendió desde la Primera Nacional, el xeneize no encontró la manera de romper el cerrojo visitante y terminó igualando 1 a 1 en un partido que dejó más interrogantes que respuestas sobre el rumbo del equipo en el Torneo Apertura 2026.

Miguel Merentiel anotó para los locales, pero fue insuficiente. Adam Bareiro había marcado antes, aunque el árbitro anuló su gol por una posición adelantada previa. Para Gimnasia, Luciano Paredes fue quien abrió el marcador a los quince minutos del primer tiempo, aprovechando una pelota parada. Facundo Lencioni ejecutó un córner al primer palo y Paredes ganó de cabeza, sorprendiendo a una defensa que no estuvo atenta en el momento justo. Fue un golpe tempranero que Boca nunca logró procesar completamente.

La actuación colectiva del equipo dirigido por Claudio Ubeda fue decepcionante. Lautaro Blanco fue quizás el punto más luminoso en la cancha, con una calificación de siete sobre diez, pero su desempeño individual no alcanzó para inclinar la balanza. El resto del equipo anduvo apagado: Marchesin, Weigandt, Di Lollo, Costa, Alarcón, Merentiel y Janson todos recibieron la nota de cinco, lo que refleja una actuación plana, sin los destellos que caracterizan a un equipo que aspira a competir por los primeros lugares.

Este empate extiende la sequía de victorias a cuatro partidos consecutivos sin ganar. Un número que duele en una institución como Boca, acostumbrada a otro ritmo, a otras exigencias. Con apenas un punto sumado en esta jornada, el equipo se mantiene en el noveno lugar de la tabla del Grupo A, una posición que genera inquietud entre los hinchas y probablemente también en la dirigencia.

Gimnasia de Mendoza, por su parte, demostró que no es un rival menor a pesar de su reciente ascenso. Con una estructura defensiva ordenada y la capacidad de aprovechar las oportunidades que se le presentaban, el equipo dirigido por Ariel Broggi se llevó un punto valioso de la Bombonera. Luciano Paredes fue su figura más destacada, con una calificación de seis, mientras que el resto del equipo mantuvo un nivel parejo y concentrado.

Para Boca, la pregunta ahora es cómo revertir esta situación. Los cambios que realizó Ubeda durante el partido —la entrada de Leandro Paredes, Kevin Zenón y Tomás Aranda— no lograron cambiar el rumbo de los eventos. El equipo necesita encontrar una chispa, una razón para creer que puede salir de este pozo. Los próximos partidos serán cruciales para definir si esta es una crisis pasajera o el síntoma de problemas más profundos que requieren soluciones estructurales.

Lautaro Blanco fue quizás el punto más luminoso en la cancha, con una calificación de siete sobre diez
— Análisis del partido
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