En Asunción, Boca Juniors goleó 4-0 a Recoleta y avanzó a cuartos de final de la Copa Sudamericana con un global de 7-1, cerrando una serie que habló menos del rival y más de un equipo que está recuperando su identidad. Bajo la conducción de Rodolfo Arruabarrena, el conjunto xeneize parece haber reencontrado algo que los grandes clubes pierden y buscan con urgencia: el hábito de ganar. Ahora aguarda San Pablo, y con él, la posibilidad de terminar con 18 años de sed internacional.