Ocho meses después de celebrar un acuerdo comercial bilateral como hito histórico, Argentina y Estados Unidos enfrentan la fragilidad que separa la voluntad política de la aritmética parlamentaria. El gobierno de Milei admitió en privado a Washington que no cuenta con los votos para ratificar el pacto firmado en febrero, mientras el calendario legislativo se agota y la Casa Blanca rechaza cualquier renegociación. Lo que comenzó como símbolo de una afinidad ideológica entre dos líderes ahora revela que la diplomacia personal no sustituye a las mayorías congresuales.
Bloomberg: Milei carece de votos para ratificar acuerdo comercial con EE.UU.
El impulso se ha desvanecido en apenas un año
¿Cómo es posible que Milei no tenga los votos si hace apenas un año su partido casi duplicó su representación en el Congreso?
Porque el contexto cambió completamente. El apoyo de Trump ayudó a Milei a ganar esas elecciones legislativas, pero desde entonces su aprobación se desplomó por corrupción y mal desempeño económico. Esos diputados que ganó ahora están menos dispuestos a arriesgar capital político en un acuerdo comercial controvertido.
Pero espera—¿cuántos votos necesita exactamente? El artículo dice que "carece de votos" pero no especifica si le faltan cinco o cincuenta. ¿Eso es realmente confirmado o es una caracterización de lo que los asesores dijeron a Trump?
Es lo que los asesores le dijeron a la administración. No tenemos números específicos del Congreso argentino. Es una evaluación que hizo el propio gobierno.
¿Y por qué Washington rechaza renegociar? Parece que sería más fácil hacer algunos ajustes.
Porque si ceden con Argentina, otros países van a exigir lo mismo. Es un problema de precedentes. Además, Estados Unidos ya dio mucho: 20.000 millones en swap, 80.000 toneladas más de cuota de carne, 1.600 exenciones arancelarias.
Aunque hay que notar que la Corte Suprema de Estados Unidos anuló los aranceles globales de Trump después de que se firmó el acuerdo. Entonces Argentina tiene un argumento técnico legítimo: el marco legal cambió.
Sí, pero Washington dice que eso no importa. El acuerdo sigue siendo beneficioso para Argentina tal como está.
¿Qué pasa si no se ratifica antes de noviembre?
Nadie lo sabe con certeza. Podría quedar en suspenso, podría renegociarse en otra sesión legislativa, o podría generar una crisis diplomática. Pero las fuentes dicen que no hay tensión bilateral por ahora.
Lo interesante es que Argentina ya está implementando partes del acuerdo—las de propiedad intelectual—aunque no haya ratificación. Eso sugiere que el gobierno cree que es inevitable, pero no puede vender la ratificación legislativa.
¿Cuál es el siguiente paso?
Un encuentro entre Trump y Milei en la ONU esta semana podría cambiar todo. Si hablan directamente, podrían encontrar una salida.
Le Pouls
- Argentina le confesó a la administración Trump que carece de los votos necesarios para ratificar el acuerdo comercial bilateral, una admisión que nadie esperaba escuchar sobre un pacto presentado como triunfo histórico.
- Washington endureció su postura: funcionarios viajaron a Buenos Aires para dejar en claro que no habrá renegociación, pues modificar el acuerdo abriría la puerta a presiones similares de otros países.
- El reloj legislativo corre sin piedad: el año parlamentario argentino cierra en noviembre, dejando apenas semanas para superar obstáculos políticos que Milei no parece dispuesto a priorizar frente a su agenda de reelección.
- La caída en la aprobación presidencial, un escándalo de corrupción y un crecimiento económico débil han erosionado el capital político que Milei necesitaría para empujar la ratificación en el Congreso.
- Una conversación directa entre Trump y Milei en la Asamblea General de la ONU esta semana aparece como la última oportunidad real para reencauzar un acuerdo que, por ahora, existe en el papel pero no en los votos.
Ocho meses después de celebrar un acuerdo comercial bilateral como hito histórico, Argentina y Estados Unidos enfrentan la fragilidad que separa la voluntad política de la aritmética parlamentaria. El gobierno de Milei admitió en privado a Washington que no cuenta con los votos para ratificar el pacto firmado en febrero, mientras el calendario legislativo se agota y la Casa Blanca rechaza cualquier renegociación. Lo que comenzó como símbolo de una afinidad ideológica entre dos líderes ahora revela que la diplomacia personal no sustituye a las mayorías congresuales.
Los asesores de Javier Milei transmitieron a la Casa Blanca una noticia incómoda: Argentina no tiene los votos en el Congreso para ratificar el acuerdo comercial bilateral firmado en febrero, celebrado apenas ocho meses atrás como un logro histórico. La comunicación llegó a través de canales confidenciales y tomó por sorpresa a una administración Trump que consideraba la ratificación una formalidad.
El gobierno argentino había intentado renegociar los términos del pacto tras un fallo de la Corte Suprema estadounidense contra los aranceles globales de Trump, argumentando que el marco legal original había quedado obsoleto. Washington respondió con firmeza: funcionarios viajaron a Buenos Aires para dejar claro que no existe margen para modificaciones, pues hacerlo sentaría un precedente que otros países aprovecharían de inmediato.
El tiempo apremia. El año legislativo argentino concluye en noviembre, y Milei prioriza otras reformas mientras su aprobación cae a mínimos históricos tras un escándalo de corrupción y un crecimiento económico débil. La ironía es aguda: hace apenas un año, Trump respaldó a Argentina con un swap de divisas de 20.000 millones de dólares que ayudó al partido de Milei a más que duplicar su representación en el Congreso. Ese impulso permitió firmar el acuerdo en febrero, pero el momentum político se ha disipado.
Estados Unidos recuerda que ya otorgó beneficios concretos: un aumento de 80.000 toneladas en la cuota de exportación de carne vacuna y más de 1.600 exenciones arancelarias. Jeff Goettman, representante adjunto de comercio, visitó Buenos Aires en agosto para subrayar la urgencia de la ratificación. Argentina, por su parte, ha avanzado en compromisos regulatorios menores —como la derogación de normas que limitaban la evaluación autónoma de patentes de medicamentos—, pero las disposiciones arancelarias centrales permanecen bloqueadas.
Las fuentes consultadas señalan que la demora no ha roto la relación bilateral, y una conversación entre Trump y Milei en la Asamblea General de la ONU esta semana podría reencauzar el proceso. Pero el contraste es elocuente: la afinidad ideológica que ambos líderes han cultivado con más de una decena de encuentros no ha logrado traducirse en los votos legislativos que el acuerdo necesita para sobrevivir.
Los asesores del presidente Javier Milei le dijeron a la administración Trump algo que nadie esperaba escuchar: Argentina no tiene los votos en el Congreso para ratificar el acuerdo comercial bilateral que ambos países celebraron como un logro histórico apenas ocho meses atrás. La noticia llegó a Washington a través de conversaciones confidenciales entre funcionarios argentinos y la Casa Blanca, según fuentes familiarizadas con los intercambios.
El gobierno de Milei había buscado renegociar los términos del pacto después de que la Corte Suprema de Estados Unidos fallara contra los aranceles globales de Trump, argumentando que el marco legal sobre el cual se construyó el acuerdo se había vuelto obsoleto. Pero Washington no está dispuesto a ceder. Funcionarios de la administración Trump viajaron a Buenos Aires en las últimas semanas con un mensaje inequívoco: no hay renegociación posible. Abrir el pacto para modificaciones sentaría un precedente peligroso que otros países aprovecharían para presionar por condiciones más favorables. En cambio, Estados Unidos está instando a Argentina a ratificar el acuerdo tal como está, y considera que el gobierno de Milei carece de una estrategia legislativa clara y un calendario coherente para hacerlo.
El tiempo corre. El año legislativo argentino termina en noviembre, dejando apenas semanas para que el Congreso apruebe un pacto que enfrenta obstáculos políticos significativos. Milei está priorizando otras leyes que considera más urgentes, y su campaña por la reelección en 2027 probablemente hará que reformas comerciales ambiciosas sean demasiado riesgosas políticamente. El contexto no ayuda: la aprobación del presidente ha caído a niveles cercanos a los más bajos de su mandato tras un escándalo de corrupción y un crecimiento económico débil. Su agenda de reformas ha sufrido reveses en el Congreso, un panorama que ha reavivado las preocupaciones estadounidenses sobre cuándo y cómo se ratificará el acuerdo.
La ironía es notable. Hace apenas un año, Trump había otorgado a Argentina un swap de divisas por 20.000 millones de dólares para contener una venta masiva en los mercados antes de las elecciones legislativas. Ese apoyo ayudó al partido libertario de Milei a más que duplicar su representación en el Congreso. Con esa fortaleza política, Milei logró firmar el acuerdo comercial en febrero y aprobar una importante reforma laboral. En ese momento, funcionarios estadounidenses consideraban que la ratificación sería una formalidad, no un verdadero obstáculo. Pero el impulso se ha desvanecido.
Estados Unidos sostiene que ya ha otorgado beneficios comerciales significativos a Argentina: un aumento de 80.000 toneladas en la cuota de exportación de carne vacuna y más de 1.600 exenciones arancelarias incluidas en el acuerdo. Ahora espera que el gobierno de Milei cumpla su parte del pacto. Jeff Goettman, representante adjunto de comercio de Estados Unidos, visitó Buenos Aires en agosto y se reunió con el canciller Pablo Quirno para subrayar la importancia de ratificar el Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos.
Mientras tanto, Argentina ha comenzado a implementar algunos compromisos regulatorios y de propiedad intelectual del acuerdo, aunque las principales disposiciones arancelarias siguen estancadas. El Instituto Nacional de Propiedad Intelectual derogó normas de 2012 que limitaban su capacidad de evaluar autónomamente las solicitudes de patentes de medicamentos. Pero las empresas farmacéuticas argentinas están presionando fuertemente contra la implementación de otros aspectos de las normas de patentes, en un país históricamente proteccionista. El Tratado de Cooperación en materia de Patentes sigue esperando aprobación en el Senado después de que la Cámara de Diputados lo aprobara con modificaciones.
Las fuentes consultadas señalan que la demora no está generando tensiones en la relación bilateral en general. Si Trump y Milei conversan esta semana en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, un diálogo directo entre ambos podría reencauzar el acuerdo. Pero el contraste es evidente: el desacuerdo sobre cómo avanzar contrasta con la afinidad ideológica que ambos líderes han cultivado públicamente. Milei ha realizado más de una decena de viajes a Estados Unidos para reunirse con Trump, Elon Musk y otros. Ahora, esa cercanía política debe traducirse en votos legislativos que, por el momento, simplemente no existen.
Citations marquantes
La renegociación está descartada porque sentaría un precedente para que otros países buscaran condiciones más favorables— Funcionarios de la administración Trump, según fuentes familiarizadas con la situación
Washington está instando a Argentina a ratificar el acuerdo y considera que el gobierno de Milei carece de una estrategia legislativa y un calendario coherentes— Fuentes al tanto de la situación en Washington