En el cruce entre el capital y la conciencia, BlackRock ha decidido cerrar su fondo europeo de inversión sostenible, incapaz de reunir el interés suficiente para sostenerse. El European Sustainable Equity Fund, nacido en Luxemburgo en 2021 con la promesa de alinear rentabilidad y responsabilidad, acumuló apenas 8,5 millones de euros antes de que su gestora reconociera lo que los números ya decían: la demanda había desaparecido. Este cierre no es solo el fin de un producto financiero menor, sino un síntoma del agotamiento de una idea que, en pocos años, pasó de ser el horizonte inevitable de la