Bitcoin salta 20% en tres días impulsado por Trump y decisiones del Tesoro

Nada ha cambiado los fundamentos del bitcoin, pero tampoco su volatilidad
Un analista advierte que el rally de tres días refleja apetito especulativo, no cambios estructurales.
Mark

¿Por qué el Tesoro duplicar sus recompras de bonos hace que la gente compre más bitcoin?

Mimi

Cuando el Tesoro compra sus propios bonos de largo plazo, reduce los rendimientos que esos bonos ofrecen. Si los bonos seguros ya no pagan tanto, los inversores buscan ganancias en otro lado. El bitcoin es más riesgoso, pero promete más.

Mark

¿Entonces Trump simplemente dijo que le gusta el bitcoin y el precio subió?

Mimi

No exactamente. Trump se reunió con ejecutivos cripto e instó al Senado a aprobar una ley de regulación. Para el mercado, eso significa que la administración está dispuesta a darle un marco legal al sector. Eso reduce la incertidumbre.

Mark

Pero los analistas dicen que los fundamentos no cambiaron.

Mimi

Correcto. El bitcoin sigue siendo tan volátil como siempre. Lo que cambió fue el apetito de los inversores por asumir riesgo. Eso es temporal. Cuando las condiciones cambien, el precio puede caer igual de rápido.

Mark

¿Por qué el oro subió también?

Mimi

El oro subió por las mismas razones macroeconómicas, pero algunos analistas creen que el oro es una cobertura más honesta. El bitcoin subió porque la gente especula; el oro subió porque la gente se protege contra la inflación y la debilidad del dólar.

Mark

¿Qué pasa ahora?

Mimi

Depende de si el Senado aprueba esa ley de regulación cripto y de si el Tesoro mantiene su política de recompras. Si algo de eso cambia, el bitcoin podría caer tan rápido como subió.

  • El bitcoin saltó más del 20% en apenas tres días, superando los 77.000 dólares en su racha alcista más intensa en meses.
  • Dos eventos simultáneos encendieron el rally: el Tesoro anunció que duplicaría sus recompras de bonos de largo plazo, y Trump se reunió con ejecutivos cripto para presionar al Senado a aprobar la Clarity Act.
  • Al bajar los rendimientos de los bonos tradicionales, la política del Tesoro empujó a los inversores hacia activos más volátiles, convirtiendo al bitcoin en el principal beneficiario del nuevo apetito por el riesgo.
  • Analistas advierten que los fundamentos del bitcoin no han cambiado y que el oro —también en máximos— ofrece una señal macroeconómica más sólida y menos especulativa.
  • La euforia del mercado depende de decisiones políticas y monetarias que pueden revertirse con la misma velocidad con que llegaron, manteniendo intacta la volatilidad estructural de las criptomonedas.

En el cruce entre la política monetaria y la ambición regulatoria, el bitcoin vivió su mejor semana en meses: tres días de alzas consecutivas que lo llevaron por encima de los 77.000 dólares, impulsado por la promesa del Tesoro estadounidense de ampliar sus recompras de bonos y por el respaldo explícito de Donald Trump a una ley que regularía el mercado cripto. El movimiento revela menos una transformación de los fundamentos del activo que una reconfiguración del apetito por el riesgo cuando las señales del poder político y monetario apuntan en la misma dirección. Como ocurre con frecuencia en los mercados especulativos, la euforia es real, pero su raíz es frágil.

El bitcoin cerró el viernes con una suba del 6,9%, alcanzando los 77.675 dólares y completando tres jornadas consecutivas de ganancias superiores al 5%. Desde el miércoles, el precio había acumulado un alza de más del 20%, uno de los movimientos más pronunciados de los últimos meses.

Detrás del rally convergieron dos señales poderosas. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que su departamento al menos duplicaría el volumen de recompras de bonos de largo plazo, una medida que presiona a la baja los rendimientos de esos títulos y vuelve menos atractivas las inversiones tradicionales. En paralelo, Donald Trump se reunió con ejecutivos de Coinbase y Payward para impulsar la Clarity Act, un proyecto de ley destinado a establecer el marco regulatorio del mercado cripto en Estados Unidos, que llevaba meses estancado en el Senado.

La analista Rachael Lucas, de BTC Markets, fue directa al señalar que el cambio en la política de bonos fue el verdadero motor del movimiento. 'Nada ha cambiado los fundamentos de largo plazo del bitcoin, pero tampoco ha cambiado su volatilidad', advirtió. Para algunos observadores, el oro —que también alcanzó su nivel más alto desde mayo— ofrecía una lectura más honesta del momento macroeconómico, reflejando coberturas reales frente al riesgo cambiario y de inflación, sin el componente especulativo que infló al bitcoin.

La euforia era real, pero también reconocidamente frágil: construida sobre decisiones de política monetaria y señales presidenciales que podrían revertirse con la misma rapidez con que habían llegado.

El bitcoin atravesaba su mejor semana en meses. El viernes, la criptomoneda más grande del mundo por capitalización de mercado saltó 6,9% hasta alcanzar los 77.675 dólares, completando así su tercer día consecutivo de ganancias superiores al 5%. Desde el miércoles, el precio había trepado más del 20%, un movimiento que reflejaba un cambio de sentimiento en los mercados financieros globales.

Dos eventos convergieron para encender esta racha alcista. El primero fue el anuncio del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien el miércoles comunicó que su departamento al menos duplicaría el volumen de recompras de bonos de largo plazo. El segundo fue una reunión que Donald Trump sostuvo ese mismo día con ejecutivos de firmas cripto prominentes como Coinbase Global y Payward. Juntos, estos movimientos enviaron una señal clara a los inversores: tanto la administración como las autoridades monetarias estaban alineadas en torno a una postura más favorable hacia los activos de riesgo.

La decisión del Tesoro fue particularmente significativa. Al aumentar sus compras de bonos de largo plazo, el organismo presionaba a la baja los rendimientos de esos títulos, haciendo que las inversiones más seguras y tradicionales resultaran menos atractivas. Eso, a su vez, empujaba a los inversores hacia activos más volátiles y especulativos, como las criptomonedas. Rachael Lucas, analista de BTC Markets, explicó a Bloomberg que este cambio en la política de bonos fue el verdadero motor detrás del rally. "Nada ha cambiado los fundamentos de largo plazo del bitcoin, pero tampoco ha cambiado su volatilidad", advirtió.

Trump, por su parte, aprovechó el encuentro con los líderes de la industria cripto para presionar al Senado a favor de la Clarity Act, un proyecto de ley destinado a establecer la estructura regulatoria del mercado de criptomonedas en Estados Unidos. La iniciativa llevaba tiempo estancada por desacuerdos sobre disposiciones éticas, y no había sido sometida a votación antes del receso de agosto del Senado. El respaldo presidencial fue interpretado por el mercado como una señal de que la administración estaba comprometida con regularizar el sector.

Pero no todos los analistas veían en el bitcoin la verdadera historia de la semana. Algunos observadores señalaban que el oro, que también alcanzó su nivel más alto desde mayo, ofrecía una lectura macroeconómica más honesta. El metal precioso había subido claramente después de que el Tesoro anunciara sus mayores recompras de bonos, sin las compras forzadas que habían inflado el precio del bitcoin. Para estos analistas, el oro revelaba dónde estaban realmente cubriéndose los inversores frente al riesgo cambiario y de inflación. El bitcoin, en cambio, parecía más un reflejo del apetito especulativo que de preocupaciones fundamentales.

La volatilidad seguía siendo el rasgo distintivo de las criptomonedas. Aunque el movimiento de tres días había sido espectacular, los analistas recordaban que nada en los fundamentos de largo plazo del bitcoin había cambiado. La euforia del mercado era real, pero también frágil, dependiente de decisiones de política monetaria y de señales políticas que podían revertirse con la misma rapidez con que habían llegado.

El verdadero impulsor fue la decisión del Tesoro de duplicar las recompras de bonos de largo plazo, lo que hizo bajar los rendimientos de los títulos largos y elevó el apetito por el riesgo en general
— Rachael Lucas, analista de BTC Markets
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