En el cruce entre la política monetaria y la ambición regulatoria, el bitcoin vivió su mejor semana en meses: tres días de alzas consecutivas que lo llevaron por encima de los 77.000 dólares, impulsado por la promesa del Tesoro estadounidense de ampliar sus recompras de bonos y por el respaldo explícito de Donald Trump a una ley que regularía el mercado cripto. El movimiento revela menos una transformación de los fundamentos del activo que una reconfiguración del apetito por el riesgo cuando las señales del poder político y monetario apuntan en la misma dirección. Como ocurre con frecuencia en