Desde Palma, el bioquímico Iván Silió persigue una de las preguntas más antiguas de la medicina: si es posible envejecer sin que el cuerpo se derrumbe. Su respuesta toma la forma de un fármaco diseñado para activar la proteína AMPK, desencadenando una limpieza celular profunda que podría frenar el Alzheimer, el Parkinson y ciertos cánceres con un solo compuesto. Los resultados preliminares en el Hospital del Mar apuntan en la dirección correcta, pero entre la promesa científica y los ensayos clínicos en humanos se interpone un millón de euros que aún no tiene.
Bioquímico mallorquín desarrolla fármaco para prolongar la longevidad activando proteína AMPK
Un único medicamento podría reemplazar veinte fármacos diferentes
¿Por qué eligió la AMPK como el objetivo central de su investigación?
Porque es el control maestro del metabolismo. Actúa como un interruptor que regula cómo el cuerpo gestiona su energía. Cuando la activas, desencadenas procesos de limpieza celular que el cuerpo ya conoce, solo que amplificados.
¿Qué significa exactamente que el medicamento "previene el crecimiento tumoral"?
En las pruebas con cáncer de mama agresivo, vimos que el fármaco detenía la multiplicación de células cancerosas y evitaba que se propagaran a otros órganos. También redujo el tamaño de los tumores existentes.
Un millón de euros es una cantidad considerable. ¿Cuánto tiempo cree que tardará en recaudarla?
Eso depende de encontrar los inversores adecuados. Algunos ven el potencial de un medicamento que podría cambiar cómo tratamos el envejecimiento. Otros son más cautelosos. Estoy buscando en todas direcciones.
Si funciona, ¿qué pasaría con todos los medicamentos que los ancianos toman actualmente?
Ese es precisamente el punto. En lugar de tomar veinte fármacos diferentes que dañan el hígado y los riñones, un único medicamento podría actuar sobre múltiples enfermedades simultáneamente. Para el sistema sanitario, el ahorro sería enorme.
¿Cuál es el mayor riesgo en este momento?
El riesgo es que sin financiación, el proyecto se estanca. Tenemos la ciencia, tenemos datos prometedores, pero necesitamos verificar que es seguro en humanos. Eso requiere dinero y tiempo.
Der Puls
- Un investigador mallorquín ha llegado al umbral más difícil de la ciencia aplicada: sus datos son prometedores, pero sin financiación el trabajo no puede avanzar.
- El fármaco demostró en Barcelona que puede detener el crecimiento tumoral y la metástasis en un cáncer de mama agresivo que resiste todas las terapias convencionales.
- La polifarmacia —esa carga de veinte o más medicamentos que soportan muchos pacientes mayores— podría reducirse a un único compuesto si la hipótesis de Silió se confirma.
- España destina entre el sesenta y el setenta por ciento de su gasto sanitario a personas mayores; un medicamento así no sería solo un avance médico, sino un alivio estructural para el sistema.
- Silió busca activamente inversores ángel, becas y patrocinadores dispuestos a cubrir el millón de euros necesario para iniciar los ensayos clínicos formales en humanos.
Desde Palma, el bioquímico Iván Silió persigue una de las preguntas más antiguas de la medicina: si es posible envejecer sin que el cuerpo se derrumbe. Su respuesta toma la forma de un fármaco diseñado para activar la proteína AMPK, desencadenando una limpieza celular profunda que podría frenar el Alzheimer, el Parkinson y ciertos cánceres con un solo compuesto. Los resultados preliminares en el Hospital del Mar apuntan en la dirección correcta, pero entre la promesa científica y los ensayos clínicos en humanos se interpone un millón de euros que aún no tiene.
Iván Silió, bioquímico nacido en Palma, lleva años trabajando en una idea que desafía la lógica convencional de la farmacología: un único medicamento capaz de frenar simultáneamente el envejecimiento y las enfermedades que lo acompañan. Su investigación, financiada en sus inicios por familiares y amigos, ha llegado a un momento decisivo. Para dar el salto a los ensayos clínicos en humanos necesita aproximadamente un millón de euros, y está buscando ese capital entre patrocinadores, becas e inversores ángel.
El núcleo de su estrategia es la proteína AMPK, que actúa como director de orquesta del metabolismo humano. Silió ha diseñado un fármaco que la activa de forma deliberada para desencadenar la autofagia, un proceso por el cual las células identifican y eliminan proteínas tóxicas acumuladas con el tiempo. En el cerebro, esa acumulación está detrás de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, lo que convierte a la autofagia en una herramienta de limpieza con implicaciones profundas.
Lo que distingue este proyecto de otras investigaciones teóricas es que ya cuenta con datos reales. Una colaboración con el Hospital del Mar en Barcelona permitió probar el compuesto contra un subtipo agresivo de cáncer de mama resistente a terapias convencionales. Los resultados mostraron que el fármaco previene el crecimiento tumoral, frena la metástasis y reduce el tamaño de las masas existentes, evidencia concreta de que el enfoque funciona.
Más allá del beneficio individual, Silió apunta a un problema sistémico. España, con una población envejecida, destina entre el sesenta y el setenta por ciento de su gasto sanitario a personas mayores que a menudo toman veinte o más medicamentos distintos, una práctica que sobrecarga hígado y riñones. Un fármaco basado en AMPK podría reemplazar esa polifarmacia, aliviando tanto a los pacientes como a las arcas del Estado. El siguiente paso, sin embargo, depende de si Silió logra reunir el capital que aún le falta.
Iván Silió, un bioquímico originario de Palma, lleva años persiguiendo una idea que suena casi demasiado ambiciosa: un único medicamento capaz de frenar simultáneamente el envejecimiento y las enfermedades que lo acompañan. Ahora se encuentra en un momento crítico. Ha llegado el punto en el que su investigación, que comenzó financiada modestamente por familiares y amigos, necesita dar el salto hacia ensayos clínicos en humanos. Para ello requiere aproximadamente un millón de euros, cantidad que está buscando activamente entre patrocinadores, becas e inversores ángel dispuestos a apostar por su trabajo.
La estrategia de Silió se centra en una proteína llamada AMPK, que funciona como el director de orquesta del metabolismo humano. Esta proteína se activa naturalmente cuando hacemos ejercicio o cuando nuestras reservas energéticas bajan, y su función principal es mantener el equilibrio energético del cuerpo. El medicamento que ha diseñado busca activar deliberadamente esta proteína para desencadenar un proceso celular conocido como autofagia, que literalmente significa que la célula se come a sí misma. En términos más prácticos, es como hacer una limpieza profunda del interior: las células identifican y eliminan proteínas mal plegadas o tóxicas que se acumulan con el tiempo, especialmente en el cerebro, donde causan enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
Lo que hace particularmente prometedor el trabajo de Silió es que ya tiene datos preliminares. Una colaboración reciente con el Hospital del Mar en Barcelona permitió probar el medicamento contra un subtipo particularmente agresivo de cáncer de mama, uno que no responde a las terapias convencionales disponibles. Los resultados fueron alentadores: el fármaco logró prevenir el crecimiento tumoral y la propagación de metástasis, además de reducir el tamaño de las masas tumorales existentes. Estos datos representan un punto de inflexión importante para el proyecto, proporcionando evidencia concreta de que el enfoque funciona en contextos reales.
Lo que distingue la visión de Silió es su ambición de crear lo que podría llamarse un medicamento universal contra el envejecimiento. Con más de veinte mil genes en el cuerpo humano, él ha identificado lo que considera objetivos claros y estratégicos. Al actuar sobre la AMPK, un único fármaco podría tener efectos simultáneos en múltiples enfermedades relacionadas con la edad, evitando así lo que se conoce como polifarmacia: la necesidad de que los pacientes mayores tomen veinte o más medicamentos diferentes, una práctica que sobrecarga el hígado y los riñones.
Esta aproximación tiene implicaciones que van más allá del bienestar individual. España, como muchos países desarrollados, enfrenta una población envejecida. Actualmente, entre el sesenta y el setenta por ciento del gasto sanitario se destina a personas mayores que requieren múltiples fármacos y controles médicos frecuentes. Si un medicamento basado en la activación de AMPK pudiera prevenir o retrasar significativamente el envejecimiento, el impacto en las arcas del Estado sería sustancial. No solo se reduciría la carga farmacológica sobre los pacientes individuales, sino que también disminuiría la presión general sobre un sistema sanitario que ya está bajo tensión.
Por ahora, Silió continúa en la búsqueda de financiación. Su investigación ha demostrado viabilidad científica y ha generado resultados preliminares prometedores, pero el camino hacia los ensayos clínicos formales en humanos requiere recursos que aún no tiene asegurados. El siguiente paso dependerá de si logra reunir el capital necesario para verificar que su medicamento es tanto efectivo como seguro para las personas.
Bemerkenswerte Zitate
El objetivo es atajar estas enfermedades y, como efecto colateral de estar más sanos, lograr una mayor longevidad; es decir, vivir más años y mejor— Iván Silió
La AMPK controla un proceso llamado autofagia, que literalmente significa 'comerse a sí mismo'. Es como limpiar la casa por dentro— Iván Silió