Biólogo español acusa a Anthropic de usar sus ideas sin crédito en descubrimiento de IA

No se parece a CRISPR en nada, pero lo presentaron como revolucionario
Rodríguez Mestre rechaza la caracterización de Anthropic sobre el sistema molecular que ya había descubierto en 2022.
Mark

¿Cómo descubre alguien que su investigación ha sido presentada como descubrimiento de una IA?

Mimi

En este caso, fue porque Anthropic hizo un anuncio público muy visible. The New York Times lo cubrió, y eso es lo que alertó a Rodríguez Mestre. Si hubiera sido un descubrimiento menor, probablemente nunca se habría enterado.

Luke

Pero espera, ¿tenemos confirmación de que Claude accedió realmente a esos datos? Rodríguez Mestre dice que la IA "tenía acceso", pero ¿cómo sabemos exactamente qué vio Claude y qué no?

Mimi

Tiene razón. Rodríguez Mestre reconoce que no tiene prueba de que Claude haya extraído específicamente su investigación. Solo sabe que sus datos estaban disponibles para la herramienta.

Mark

Entonces, ¿es posible que sea coincidencia? ¿Que Claude llegara al mismo descubrimiento de forma independiente?

Luke

Técnicamente sí, pero eso sería extraordinariamente improbable. El sistema molecular específico, el mismo que Rodríguez Mestre descubrió en 2022, aparece cuatro años después como "novedad" de Anthropic. Las probabilidades no favorecen la coincidencia.

Mimi

Y hay otro problema: Anthropic describió el sistema incorrectamente. Dijo que era similar a CRISPR, pero Rodríguez Mestre dice que no se parece en nada. Eso sugiere que no fue un redescubrimiento independiente, sino una mala interpretación de algo existente.

Mark

¿Qué significa esto para otros investigadores que usan Claude?

Mimi

Significa que tienen que pensar muy cuidadosamente sobre qué datos comparten con estas herramientas. Si tu investigación está disponible para entrenar o informar a la IA, ¿quién obtiene el crédito si esa IA "descubre" algo que ya sabías?

Luke

Aunque también hay que ser justos: Anthropic probablemente no robó deliberadamente. Es más probable que Claude haya sido entrenado con datos científicos públicos o semi-públicos, y luego generó algo que se parecía al trabajo de Rodríguez Mestre. El problema es sistémico, no necesariamente criminal.

Mark

¿Y ahora qué? ¿Hay consecuencias para Anthropic?

Mimi

Aún no. La comunidad científica está pidiendo medidas, pero Anthropic no ha respondido públicamente. Rodríguez Mestre ha decidido abandonar Claude, lo cual es su forma de protestar.

  • Anthropic anunció que Claude había descubierto ART, un sistema enzimático comparable al CRISPR, presentándolo como un hito histórico en la investigación científica con IA.
  • Rodríguez Mestre identificó de inmediato que el supuesto descubrimiento era su propio trabajo publicado en 2022, y que además la caracterización técnica de Anthropic era incorrecta.
  • La acusación se vuelve más grave al revelarse que Claude tuvo acceso casi total a los materiales del investigador: tesis, carpetas del laboratorio y correos con colaboradores.
  • Sin pruebas definitivas pero con una sospecha fundada, el biólogo denuncia públicamente el caso y recomienda a la comunidad científica abandonar Claude y buscar alternativas.
  • La comunidad investigadora enfrenta ahora una pregunta colectiva sin respuesta clara: compartir datos con herramientas de IA podría significar ceder el crédito de los propios descubrimientos.

En el cruce entre la ambición tecnológica y la ética científica, un biólogo español de la Universidad de Copenhague sostiene que Anthropic presentó como descubrimiento de su IA Claude un sistema molecular que él mismo había identificado en 2022. Mario Rodríguez Mestre no solo reclama prioridad intelectual, sino que señala una coincidencia perturbadora: la herramienta que supuestamente lo plagió tuvo acceso pleno a sus datos, manuscritos y correspondencia científica. El caso abre una pregunta que la era de la inteligencia artificial aún no sabe responder: ¿a quién pertenece el conocimiento cuando una máquina aprende de él?

Hace una semana, Anthropic anunció que su modelo Claude había identificado un sistema enzimático revolucionario llamado ART, con propiedades similares al CRISPR. La noticia fue recibida como prueba de que la inteligencia artificial había alcanzado un nuevo umbral en el descubrimiento científico. Pero una investigación del New York Times cambió el relato por completo.

Mario Rodríguez Mestre, biólogo computacional de la Universidad de Copenhague, había descubierto exactamente ese sistema en 2022. Las transcriptasas inversas asociadas a matrices que Anthropic presentaba como novedad eran, para él, un trabajo ya documentado y conocido. Además, señaló que la descripción de la empresa era técnicamente errónea: el sistema ART no se parece al CRISPR en ningún aspecto relevante.

Lo que convierte el caso en algo más que una disputa de prioridad científica es el contexto del acceso. Rodríguez Mestre y su equipo habían utilizado Claude extensamente durante su investigación, y la herramienta tuvo acceso a su manuscrito de tesis, las carpetas compartidas del laboratorio y los correos con colaboradores. Una exposición casi total de su trabajo intelectual.

"No tengo ninguna prueba para demostrarlo, pero es una posibilidad y una sospecha", admitió el investigador, sin acusar con certeza pero sin poder ignorar la coincidencia. Su respuesta ha sido personal y pública: abandonará Claude y recomienda a otros científicos que busquen alternativas.

Anthropicno ha respondido. La comunidad científica, mientras tanto, enfrenta una incomodidad nueva: confiar en estas herramientas podría tener un costo que nadie había calculado, el del reconocimiento del propio trabajo.

Hace una semana, Anthropic anunció un triunfo que parecía histórico: su modelo de inteligencia artificial Claude había identificado un sistema enzimático revolucionario, bautizado como ART, con propiedades que recordaban al CRISPR, la herramienta de edición genética que transformó la biología moderna. La noticia circuló como confirmación de que la IA había alcanzado un hito genuino en descubrimiento científico. Luego The New York Times publicó un artículo que cambió todo: el hallazgo no era nuevo, ni era realmente de Claude.

Mario Rodríguez Mestre, biólogo computacional de la Universidad de Copenhague, llevaba cuatro años esperando este momento. En 2022 había descubierto exactamente lo que Anthropic presentaba como novedad: un sistema de transcriptasas inversas asociadas a matrices, las mismas moléculas que la empresa describía como potencial herramienta de edición genética. Rodríguez Mestre ya lo había documentado, ya lo había investigado, ya lo sabía. Cuando vio el anuncio de Anthropic, supo que algo no encajaba.

"El descubrimiento que ellos hacen no es nada nuevo, era algo que ya se sabía", explicó el investigador a elDiario.es. Fue más allá: la caracterización de Anthropic sobre las propiedades del sistema era incorrecta. "Eso de que es una herramienta de edición genética parecida a CRISPR no es cierto. No se parece a CRISPR en nada", aclaró. Lo que Anthropic presentaba como un avance revolucionario era, en realidad, una descripción imprecisa de un trabajo que ya existía.

Lo que hace la acusación más incómoda es cómo Rodríguez Mestre había usado Claude en su propia investigación. Él y su equipo recurrieron extensamente a la herramienta de Anthropic mientras trabajaban en sus análisis. Y mientras lo hacían, Claude tenía acceso a prácticamente todo: su manuscrito de tesis, las carpetas compartidas del laboratorio, los correos con colaboradores científicos. Era un acceso casi total a los datos y el pensamiento detrás de su investigación.

"Sobre si la inteligencia lo ha sacado de ahí, no tengo ninguna prueba para demostrarlo, pero es una posibilidad y una sospecha", dijo Rodríguez Mestre. No acusa con certeza, pero sí señala una coincidencia que resulta difícil ignorar: su trabajo estaba disponible para Claude, y luego Claude —o más bien, Anthropic usando Claude— anunció exactamente ese trabajo como un descubrimiento propio.

La reacción de la comunidad científica ha sido de conmoción. Investigadores que dependen de herramientas de IA para su trabajo ahora enfrentan una pregunta incómoda: ¿qué sucede con sus datos cuando los comparten con estas plataformas? ¿Pueden ser usados para entrenar sistemas que luego reclaman crédito por descubrimientos que otros ya hicieron? Rodríguez Mestre ha tomado una decisión personal: abandonará Claude y ha recomendado públicamente que otros busquen alternativas.

Anthropicaún no ha respondido públicamente a las acusaciones. La empresa que construyó Claude como símbolo de la IA responsable y transparente ahora enfrenta preguntas sobre cómo maneja el trabajo de los investigadores que alimentan sus sistemas. Para Rodríguez Mestre, la lección es clara: la confianza en estas herramientas tiene un precio, y ese precio podría ser el reconocimiento de tu propio trabajo.

El descubrimiento que ellos hacen no es nada nuevo, era algo que ya se sabía
— Mario Rodríguez Mestre, biólogo computacional
Sobre si la inteligencia lo ha sacado de ahí, no tengo ninguna prueba para demostrarlo, pero es una posibilidad y una sospecha
— Mario Rodríguez Mestre
Contact Us FAQ