Cada firma elige dónde invertir su dinero, y eso revela dónde cree que está el futuro
PwC concentra aumentos en veteranos (22,5% en auditoría para mayores de 50), mientras KPMG invierte en base con subidas del 15-19% en consultoría tecnológica, su nueva división estrella. EY reduce salarios de hombres mayores de 45 años hasta un 10,5% en algunas áreas, mientras favorece plantilla joven; Deloitte mantiene reparto equilibrado sin destacar generación específica.
- PwC concentra aumentos en veteranos: 22,5% en auditoría para mayores de 50
- KPMG invierte en base con subidas del 15-19% en consultoría tecnológica, su nueva división
- EY reduce salarios de hombres mayores de 45 años hasta un 10,5% en algunas áreas
- Contratación de júniors caerá hasta 20% mientras séniors crecen 8-10%
- Deloitte es la única que no desglosa líneas de negocio en sus cifras salariales
El Confidencial analiza cómo Deloitte, PwC, EY y KPMG han distribuido las subidas salariales de 2025 de formas radicalmente distintas, reflejando apuestas estratégicas divergentes mientras la IA remodela sus modelos de negocio.
Las cuatro grandes firmas de auditoría y consultoría han tomado caminos radicalmente distintos a la hora de repartir sus aumentos salariales en 2025. Deloitte, PwC, KPMG y EY crecen todas ellas a doble dígito cada año, pero la forma en que distribuyen ese dinero entre sus empleados revela apuestas estratégicas opuestas sobre dónde está el futuro del negocio. Cada decisión salarial es, en realidad, una apuesta sobre qué talento necesitan, qué líneas de negocio van a impulsar y cómo van a competir en un mercado que se reordena.
Esta reordenación no es menor. KPMG ha superado a PwC en facturación, y EY ya la había adelantado en 2023. El statu quo de años se ha roto. Pero detrás de esos cambios de posición hay algo más profundo: la inteligencia artificial está reescribiendo el modelo de negocio de estas casas. Automatiza las tareas rutinarias que antes hacían los júniors—revisión de transacciones, validación de datos, elaboración de documentos—y erosiona los honorarios porque los clientes llegan con parte del trabajo ya hecho por sus propias herramientas. El resultado es una pirámide que se estrecha por abajo. Las firmas van a contratar este año hasta un 20% menos de júniors, entre 700 y más de 1.400 empleos menos, mientras la contratación de séniors crece entre un 8% y un 10%. Esa transformación abre una incógnita: si la base se reduce y la IA absorbe su trabajo, ¿qué pasará con lo que cobran los que entran?
PwC es el caso más claro. Las subidas se han concentrado en los veteranos sin dejar a nadie atrás, pero el reparto es brutalmente desigual. Los menores de 30 apenas se movieron—un 0,7% en consultoría, un 0,5% en legal y un 4,2% en auditoría—mientras el tramo de mayores de 50 se disparó. En auditoría subieron un 22,5%, hasta una media de 268.476 euros, y en consultoría un 14,3%, hasta los 244.647. La firma liderada por Gonzalo Sánchez ha endurecido el acceso al capital y ha hecho más difícil el salto a socio, concentrando la recompensa entre quienes ya están arriba. Su apuesta por la auditoría, donde es el rey en España y tiene el mayor contrato del Ibex con Banco Santander, se nota en las nóminas. Es la única filial donde el sueldo de los que entran avanza algo más que de forma testimonial.
KPMG hace el movimiento inverso. Los puestos de más responsabilidad se han quedado casi planos—un 2,2% en legal y prácticamente nada en consultoría y auditoría—mientras las subidas se han ido a la base y a los mandos intermedios. Los asociados, la categoría de entrada, subieron un 11,5% los hombres y un 19,4% las mujeres en consultoría, las mayores subidas de toda la firma. Esa cifra no significa que a cada asociado le hayan mejorado el sueldo casi una quinta parte, sino que ha cambiado el tipo de profesional que entra. La firma ha apostado por la consultoría tecnológica, una línea nueva que en su estreno aportó 41,7 millones de euros y ha sido parte del empuje con el que KPMG ha crecido un 16,1% y ha adelantado a PwC en facturación. Levantar esa división exige manos jóvenes. El reparto salarial que reflejan estas cuentas, con el refuerzo de la base y los escalones intermedios, fue avalado por los socios cuando reeligieron a Juanjo Cano como presidente.
EY llega a esta foto en plena escalada. Adelantó a PwC en facturación en España ya en 2023, un sorpasso que la ha convertido en la segunda firma del mercado español. Pero sus cifras incluyen bonus dentro del sueldo, lo que las hace incomparables con las otras tres. Con esa salvedad, el reparto dibuja un movimiento nítido: la plantilla joven gana terreno. Los júnior y los mandos intermedios suben en casi todas las sociedades, con alzas que van del 2% al 10%. En cambio, lo que cae es el sueldo de los veteranos, y de forma muy concreta, el de los hombres de más de 45 años. Ese tramo baja un 0,9% en auditoría, un 9,2% en legal y un 10,5% en Transacciones y Estrategia. Las mujeres de esa misma franja, en cambio, se mantienen o suben. EY está estrechando por arriba justo donde más cobran los varones. La brecha de género no está en la entrada, sino que se abre con la edad. Entre los ejecutivos jóvenes, hombres y mujeres cobran prácticamente lo mismo, pero a partir de los 45 la distancia se dispara. Una ejecutiva cobra el 79% de lo que cobra un ejecutivo en auditoría, el 77% en legal, el 71% en Business Consulting y Tecnología y el 70% en Transacciones y Estrategia.
Deloitte cierra el repaso siendo la mayor de las cuatro y, a la vez, la que menos deja ver. Es la única firma que no desglosa sus líneas de negocio. Mientras EY, KPMG y PwC separan sus sociedades de consultoría, legal y auditoría, Deloitte lo mete casi todo en la matriz, de modo que su negocio de tecnología y consultoría queda diluido junto con legal en una cifra conjunta que impide analizarlo por separado. Con lo que sí publica, el reparto salarial es el más parejo de las cuatro. Las subidas se mueven en una banda estrecha entre categorías, sin una generación claramente premiada frente a otra. Los directores subieron un 4,3% en auditoría y un 2,3% en consultoría y legal, y el resto de escalones avanzó en porcentajes parecidos, entre el 1,5% y el 4,5%. No hay aquí ni el vuelco hacia los veteranos de PwC ni el empuje a la base de KPMG, sino un crecimiento ordenado y repartido. Estas son las penúltimas cuentas del mandato de Héctor Flórez, previo a la nueva presidencia de Ana Torrens. Retratan el final de un ciclo en una firma que ha apostado en gran medida por el talento y ha crecido con fuerza, un 9,4% de facturación en el último ejercicio. En materia de género, Deloitte es la firma con el patrón más favorable a las mujeres en su escalón más alto. En auditoría, las directivas cobran de media más que los directivos, 151.180 frente a 143.868 euros, un caso único entre las cuatro.
Notable Quotes
La IA automatiza las tareas rutinarias que antes ocupaban a los júniors y erosiona los honorarios, porque los clientes llegan con parte del trabajo ya hecho por sus propias herramientas— El análisis de El Confidencial sobre el impacto de la inteligencia artificial en el modelo de negocio
PwC ha endurecido el acceso al capital y ha hecho más difícil el salto a socio, concentrando la recompensa entre quienes ya están arriba— Estrategia de la firma liderada por Gonzalo Sánchez
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué cada firma elige un camino tan distinto si todas compiten en el mismo mercado?
Porque no compiten en el mismo mercado. PwC apuesta por auditoría, KPMG por tecnología, EY por crecimiento joven. Cada una necesita talento diferente, así que paga diferente.
Pero si la IA está automatizando el trabajo de los júniors, ¿no debería bajar su sueldo?
Todavía no baja. Lo que ves es que cambia quién entra. KPMG paga más porque entra gente más valiosa para su nueva división de consultoría tecnológica. La media sube, pero el sueldo individual puede mantenerse.
¿Entonces PwC está cometiendo un error al concentrar dinero en los veteranos?
No necesariamente. PwC ha hecho más difícil llegar a socio. Si menos gente llega arriba, la que llega cobra mucho más. Es una estrategia de retención de talento senior, no de error.
¿Y EY reduciendo salarios de hombres mayores de 45 años?
Eso es más agresivo. Está diciendo que no necesita tanta gente cara en esa franja. Prefiere invertir en jóvenes que crecerán con la firma. Y lo hace de forma selectiva: a las mujeres de esa edad las mantiene o sube.
¿Qué significa eso?
Que EY está reequilibrando su pirámide de forma deliberada. Reduce costos donde puede, protege donde quiere retener talento. Es una lectura política de dónde está el poder en cada firma.
¿Y Deloitte, que no desglosa nada?
Deloitte es la más opaca. Pero eso también es una decisión. Al no separar sus negocios, oculta dónde está realmente el dinero. Puede que sea prudencia, o puede que sea que no quiere que se vea dónde está apostando.