El pabellón de Taiwán fue renombrado como «NTMoFA Pavilion», generando protestas que llevaron a la Bienal a rectificar, desencadenando la retirada de artistas chinos. Gwangju aclaró que el nombre no implica reconocimiento de soberanía y reafirmó el principio de «Una sola China», pero la comunidad artística cuestiona la falta de posición clara.