Betancourt, el multimillonario investigado que asesora a Delcy Rodríguez en petróleo

Es una pieza de Estados Unidos y la usan
Una fuente diplomática explica cómo Betancourt se ha posicionado como intermediario clave entre Washington y Caracas.
Mark

¿Cómo es posible que alguien investigado por defraudar miles de millones tenga acceso directo a la presidencia?

Mimi

Porque Washington lo necesita. Betancourt entiende el petróleo venezolano y puede hablar con ambos lados. Para la administración Trump, eso lo hace útil independientemente de sus antecedentes.

Mark

Pero ¿no hay riesgo de que vuelva a defraudar?

Mimi

El riesgo existe, pero parece secundario. Lo que importa ahora es reactivar la producción petrolera y conectar a Venezuela con el sistema financiero estadounidense. Betancourt es la herramienta disponible.

Mark

¿Por qué los registros de vuelo cambian? ¿Por qué desaparece su nombre?

Mimi

Porque su presencia en Caracas es políticamente incómoda. Si se confirma que asesora a Rodríguez mientras enfrenta investigaciones por corrupción, debilita la narrativa de depuración que ella vende.

Mark

¿Quién levantó las restricciones que lo mantenían en Inglaterra?

Mimi

Suiza lo hizo en mayo, pero fuentes diplomáticas sugieren que Estados Unidos presionó. Una vez libre, Betancourt pudo viajar. Su utilidad aumentó su valor.

Mark

¿Qué gana Betancourt con esto?

Mimi

Acceso. Legitimidad. La posibilidad de expandir sus negocios en minería y petróleo bajo protección estadounidense. Y la certeza de que sus investigaciones en Europa probablemente no avanzarán mientras sea útil a Washington.

Mark

¿Esto es corrupción?

Mimi

Depende de cómo se mire. Para algunos es pragmatismo: usar lo que funciona. Para otros es exactamente lo que Venezuela necesitaba evitar.

  • Betancourt regresó a Caracas el 27 de junio tras meses confinado en mansiones británicas
  • Investigado en España y Suiza por blanqueo de capitales y fraude fiscal por 4.850 millones de dólares
  • Mauricio Claver-Carone confirmó que funcionarios estadounidenses usaron a Betancourt como intermediario entre Trump y Rodríguez
  • Suiza levantó restricciones en mayo de 2026 tras presión diplomática estadounidense
  • Betancourt es accionista mayoritario de NABEP, la segunda mayor petrolera privada de Venezuela

Betancourt, acusado de defraudar miles de millones de PDVSA, regresó a Venezuela tras meses confinado en mansiones británicas, ahora con libertad de movimiento tras levantarse restricciones suizas. El empresario actúa como intermediario entre la administración Trump y el gobierno de Rodríguez, según confirmó Mauricio Claver-Carone, emisario estadounidense, quien reconoció usar a Betancourt como puente petrolero.

Alejandro Betancourt, empresario venezolano investigado por blanqueo de capitales en España y Suiza, ha retornado a Caracas en vuelos privados para asesorar a la presidenta Delcy Rodríguez en la reactivación del sector petrolero, actuando como intermediario entre Washington y el gobierno venezolano.

Un avión privado descendió en Caracas el 27 de junio procedente de Palm Beach. Del fuselaje bajó Alejandro Betancourt, multimillonario venezolano cuyo nombre aparece en investigaciones penales en España y Suiza por blanqueo de capitales y fraude fiscal. Lo acompañaban su esposa Andreina, un segundo pasajero y la tripulación. Su llegada fue discreta en intención pero escandalosa en efecto: Betancourt es demasiado conocido en Venezuela para pasar desapercibido. Fue el primero de al menos dos viajes envueltos en un halo de secretismo que revelan cómo un empresario bajo la lupa de la justicia internacional ha logrado posicionarse como asesor de la presidenta Delcy Rodríguez en la reactivación del sector petrolero del país.

Betancourt regresaba apenas tres días después de dos terremotos devastadores que habían dejado más de 6.000 muertos. Hasta hacía poco menos de ocho meses, verlo requería viajar a una de sus dos mansiones en Inglaterra, donde residía confinado sin tobillera electrónica pero efectivamente enjaulado, desplazándose en helicóptero entre propiedades en Chelsea y Oxfordshire. Ahora circulaba libremente en aviones privados acompañado de su familia, socios, inversores y empresarios de banca y minería. El cambio de estatus era radical: de hombre restringido a intermediario de poder.

A los 46 años, Betancourt conoce el negocio petrolero venezolano desde adentro. Entró en el sector antes de cumplir 30 años a través de Derwick Associates, su empresa recién fundada sin experiencia previa, que obtuvo al menos 11 contratos sin licitación por unos 5.000 millones de dólares para construir plantas termoeléctricas durante la emergencia decretada por Hugo Chávez. El sobreprecio de esos contratos rondó los 2.900 millones de dólares según Transparencia Venezuela, y varias de esas plantas nunca funcionaron como se prometió. De esa época nació el apodo que lo persigue: bolichico, término para los jóvenes empresarios sin experiencia que se enriquecieron mediante contratos públicos millonarios durante la revolución bolivariana. Luego saltó al petróleo, donde permanece hoy y donde enfrenta sus acusaciones más graves.

La Audiencia Nacional española reabrió en junio una causa por blanqueo de capitales y delito fiscal contra Betancourt y sus socios. Se le acusa de haber sobornado a tres funcionarios de PDVSA con 42 millones de dólares para defraudar 4.850 millones en operaciones de cambio de divisas canalizadas a través del petróleo. Ese dinero, según pretende demostrar la justicia española, terminó distribuido en empresas, inversiones e inmuebles de altísimo valor en España. La investigación suiza por blanqueo de capitales es anterior y más antigua aún, derivada de una investigación estadounidense donde sus supuestos cómplices ya han sido condenados. En mayo de este año, el cantón de Zúrich levantó las restricciones que lo mantenían atado al Reino Unido y retuvo sus pasaportes italiano y venezolano. Fuentes diplomáticas sugieren que detrás de esa decisión está el influjo de Estados Unidos.

Pero ¿por qué Delcy Rodríguez, que se ha presentado como depuradora de los desmanes del madurismo, confiaría en él para asesorar la reactivación petrolera? Mauricio Claver-Carone, hasta hace poco emisario informal para Venezuela del secretario de Estado Marco Rubio, proporcionó la respuesta. Reconoció a Reuters que él y otros funcionarios estadounidenses habían usado a Betancourt como intermediario. El venezolano entendía el negocio petrolero en ambos países y podía tender puentes entre la administración Trump y el gobierno de Rodríguez. Las palabras del que fue enviado especial estadounidense para América Latina revelan que los procesos pendientes con la justicia y las graves sospechas de corrupción contra Betancourt no son relevantes para Washington. Una fuente diplomática expresó su sorpresa al enterarse del retorno del empresario al entorno presidencial, explicando que Betancourt se había sabido vender y los estadounidenses eran compradores.

El segundo viaje de Betancourt a Venezuela ocurrió el 22 de julio, según registros de vuelo a los que accedió EL PAÍS. Supuestamente viajó en una aeronave privada desde Florida a Maiquetía acompañado de su esposa, su hermana, sus dos hijos y varios emprendedores españoles, amigos e inversores en sus negocios. El documento de vuelo indicaba que la aeronave salió de Estados Unidos a las 14:42 y aterrizó en Venezuela a las 17:30 según FlightAware. Pero hay algo misterioso en este viaje. Dos de los pasajeros niegan haber estado en Venezuela esos días, asegurando que viajaron de Nueva York a Miami tras asistir a la final del Mundial. Además, la información del vuelo se envió dos veces con datos diferentes. En el segundo documento —mismo trayecto, mismo día, misma aeronave, misma tripulación— ya no aparecen Betancourt ni sus invitados. En su lugar figuran Laura Hietamies, financiera finlandesa, y Jacob Hirshman, estadounidense cofundador del banco digital Erebor que presta servicios a empresas de tecnología, cripto y defensa. Hirshman ha viajado varias veces este año a Caracas para conectar al país con el sistema financiero estadounidense. El baile de nombres y documentos, la sustitución completa de un pasaje por otro, constituye según una fuente conocedora del caso un intento deliberado de disfrazar la llegada de Betancourt a Venezuela.

Independientemente de si Betancourt llegó en ese vuelo del 22 de julio, otro documento revela que salió del país el 30 de ese mes hacia un aeropuerto privado de Miami. Esta vez lo acompañaban Sean Pi y Henry Heeney, cofundadores de Heeney Capital, firma de inversión privada centrada en minería y recursos naturales. En mayo de 2026, Heeney Capital firmó acuerdos de compra anticipada de producción para proyectos mineros y de oro en Venezuela dentro de una iniciativa respaldada por la Casa Blanca. Betancourt sigue ganando terreno en el sector petrolero: Harry Sargeant III, viejo intermediario entre Washington y Caracas, vendió por 300 millones de dólares su participación minoritaria en NABEP, la segunda mayor petrolera privada del país, tras presión del Tesoro estadounidense. El comprador fue una parte cercana a Betancourt, quien ya era accionista mayoritario de la compañía. En Venezuela, donde la propia Delcy Rodríguez ha denunciado la corrupción del sistema judicial, los casos abiertos contra Betancourt nunca llegaron a convertirse en una imputación formal.

Él y otros funcionarios estadounidenses habían usado a Betancourt como intermediario porque entendía el negocio petrolero en ambos países y podía tender puentes entre la administración Trump y el gobierno de Rodríguez
— Mauricio Claver-Carone, emisario estadounidense para Venezuela
Es una pieza de Estados Unidos y la usan. Betancourt se ha sabido vender y los americanos son compradores
— Fuente diplomática
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