En medio de una escalada militar entre Estados Unidos e Irán que ha empujado el crudo Brent por encima de los US$95, el secretario del Tesoro Scott Bessent ofrece una visión de largo aliento: cuando el conflicto ceda, un exceso de oferta petrolera podría desplomar los precios hasta US$40 por barril, aliviando con ello la inflación y las tasas de interés que hoy presionan a la economía global. Es la promesa de un alivio cuya fecha nadie puede garantizar, suspendida entre la aritmética del mercado y la incertidumbre de la guerra.