En un momento en que la deuda pública estadounidense supera por primera vez los 40 billones de dólares y los rendimientos de los bonos a largo plazo alcanzan niveles que inquietan a los mercados, el secretario del Tesoro Scott Bessent ha optado por una respuesta doble: duplicar el volumen del programa de recompra de bonos y anunciar un próximo plan de consolidación fiscal. Es el gesto de un gobierno que busca transmitir serenidad ante una tormenta que, por ahora, no cede del todo.