En el entramado invisible que conecta las monedas del mundo con las hipotecas y los préstamos de millones de familias, el secretario del Tesoro Scott Bessent defendió en agosto de 2026 una intervención histórica: la primera compra estadounidense de yenes desde 1998. Su argumento es que la inestabilidad del yen —moneda del mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense— puede convertirse, como un efecto dominó, en tasas de interés más altas para los ciudadanos comunes. La decisión, coordinada con Japón en un momento de volatilidad extrema, abre preguntas duraderas sobre los límites de la acci