Tras casi ocho años de travesía silenciosa por el sistema solar interior, la misión BepiColombo —fruto de la colaboración entre Europa y Japón— alcanza el umbral de su destino más inhóspito: Mercurio, el planeta que el Sol guarda más celosamente. El 3 de septiembre, la nave iniciará una secuencia de maniobras irreversibles que, si prosperan, permitirán a dos orbitadores científicos desvelar desde 2027 los misterios de un mundo que la humanidad apenas ha rozado. Es el momento en que años de ingeniería y paciencia se someten al veredicto de lo desconocido.