En el cruce entre la memoria del exilio y el presente democrático, una medida cautelar ha suspendido el derecho al voto de quienes recuperaron su ciudadanía a través de la llamada ley de nietos. Lo que nació como un acto de reparación histórica —devolver la nacionalidad a descendientes de quienes fueron arrancados de sus países— se enfrenta ahora a una paradoja jurídica: ser ciudadano sin poder votar. Cinco personas en cuatro países latinoamericanos encarnan hoy esa contradicción, y su denuncia abre una pregunta que trasciende lo electoral: ¿puede existir una ciudadanía de segunda clase sin qu
Beneficiarios de la 'ley de nietos' cuestionan suspensión del derecho a votar
Ciudadanos descendientes de exiliados ven limitados sus derechos políticos fundamentales por una medida cautelar que los excluye del proceso electoral.