Durante tres décadas, Beck ha navegado entre géneros y máscaras sin perder de vista una pregunta esencial: qué significa ser hombre y sentir en voz alta. Con 'Ride Lonesome', su primer álbum en siete años, el músico regresa a los territorios de la soledad y el desamor desde la serenidad de los cincuenta años, lejos ya de las botellas de orina que le lanzaban en los noventa cuando se atrevía a mostrar vulnerabilidad sobre un escenario. Su historia es también la de una cultura que aprendió, lentamente y a golpes, que la emoción no es debilidad.
Beck: «En los noventa me tiraban botellas de orina cuando tocaba baladas»
Beck sufrió agresiones verbales y físicas durante su infancia y enfrentó hostilidad física del público en conciertos por expresar vulnerabilidad emocional.