El Banco Central argentino ha alcanzado 107 ruedas consecutivas de compras y superado su meta anual de divisas, un logro que en los comunicados oficiales suena a victoria. Sin embargo, las reservas brutas retrocedieron USD 448 millones en una sola semana, revelando la distancia que existe entre acumular dólares y conservarlos. En la historia de las economías que buscan estabilidad, comprar es el primer paso; retener, el verdadero desafío.
BCRA superó meta anual de compras pero las reservas retrocedieron USD 448 millones
Comprar dólares es un logro administrativo. Retenerlos es otra cosa.
¿Cómo es posible que el Banco Central compre más de USD 10.600 millones en divisas pero las reservas caigan USD 448 millones en una semana?
Porque comprar divisas y retenerlas son dos cosas distintas. El Banco Central compra dólares en el mercado, pero esos dólares se usan para financiar al Tesoro, intervenir en el tipo de cambio, o pagar compromisos externos. Es como llenar un balde que tiene un agujero.
¿Y por qué el Gobierno sigue hablando de que pueden llegar a USD 17.000 millones si las reservas están bajando?
Porque mayo fue un mes excepcional, con una suba de USD 3.708 millones. Eso les da confianza. Además, dicen que falta que ingrese más dinero del agro. Si eso sucede, el flujo de divisas podría cambiar.
¿Qué tan importante es que hayan superado la meta anual si las reservas netas no crecen de forma sostenida?
Es la pregunta que se hace el mercado financiero ahora. Comprar divisas es un logro administrativo. Pero si esos dólares se van tan rápido como llegan, no resuelve el problema de fondo: tener reservas suficientes para enfrentar crisis.
¿Quién está usando esos dólares que compra el Banco Central?
Principalmente el Tesoro, que necesita financiamiento. También el Banco Central mismo, cuando interviene en el mercado de cambios para estabilizar el tipo de cambio. Y hay compromisos en moneda extranjera que hay que pagar.
¿Entonces el agro es la clave?
Es una de las claves. Si el agro sigue liquidando divisas, el flujo se mantiene. Pero también importa cuánta deuda externa siga ingresando y cuánta demanda de pesos exista. Es un equilibrio frágil.
Der Puls
- El BCRA superó su meta anual de compras con más de USD 10.600 millones acumulados, pero las reservas brutas cayeron USD 448 millones en apenas cinco días hábiles, exponiendo una paradoja difícil de ignorar.
- Los dólares comprados se dispersan en múltiples destinos: financiamiento del Tesoro, intervenciones cambiarias y compromisos externos, lo que impide que las compras se traduzcan directamente en reservas netas más sólidas.
- El sector agropecuario aceleró su liquidación de exportaciones y empresas y provincias colocaron USD 1.500 millones en bonos solo en mayo, ampliando el margen de acción del Banco Central.
- Analistas como Ignacio Morales advierten que el mercado no celebra las compras en sí mismas, sino que vigila si esos dólares logran quedarse de manera real y sostenida en las arcas de la autoridad monetaria.
- La mejora de calificación de Standard & Poor's reconoció el ajuste fiscal, la baja de inflación y la acumulación de reservas, pero la pregunta que domina las próximas semanas es si el BCRA puede retener lo que ya demostró que puede comprar.
El Banco Central argentino ha alcanzado 107 ruedas consecutivas de compras y superado su meta anual de divisas, un logro que en los comunicados oficiales suena a victoria. Sin embargo, las reservas brutas retrocedieron USD 448 millones en una sola semana, revelando la distancia que existe entre acumular dólares y conservarlos. En la historia de las economías que buscan estabilidad, comprar es el primer paso; retener, el verdadero desafío.
El Banco Central de la República Argentina cerró la semana con una compra de USD 50 millones, completando así 107 ruedas consecutivas con saldo comprador y superando la meta anual de USD 10.600 millones. Santiago Bausili y su equipo ahora apuntan a alcanzar incluso los USD 17.000 millones antes de fin de año, el techo de las proyecciones oficiales. El número suena bien. El problema está en otro indicador.
Las reservas brutas cerraron en USD 47.419 millones, con una caída de USD 448 millones en cinco días hábiles. La paradoja es llamativa: en la segunda semana de junio el BCRA compró USD 436 millones, y aun así las reservas retrocedieron. En mayo, en cambio, las reservas habían subido USD 3.708 millones en el mes, alcanzando su nivel más alto en siete años.
La explicación está en los usos de esas divisas. Los dólares comprados financian al Tesoro, sostienen intervenciones cambiarias y cubren compromisos externos. El equipo económico señala que aún falta el ingreso de una parte importante de las divisas del sector agropecuario, cuya liquidación de exportaciones aceleró en el último mes. A eso se suma que empresas y provincias colocaron bonos por USD 1.500 millones solo en mayo, y desde las elecciones legislativas ese acumulado ronda los USD 12.000 millones.
Ignacio Morales, de Wise Capital, advierte que el mercado no mira las compras en sí mismas, sino si esas intervenciones se traducen en una recomposición real de las reservas netas. Desde Aurum Valores destacan que la mejora de calificación de Standard & Poor's se apoyó en el ajuste fiscal, la desaceleración inflacionaria y esta acumulación de reservas. Lo que venga dependerá del ritmo del agro, de la demanda de pesos y de cuántas divisas exija el financiamiento del Estado. El Banco Central ya demostró que puede comprar. La pregunta ahora es si puede retener.
El Banco Central de la República Argentina cerró otra semana de compras de divisas el viernes pasado, incorporando USD 50 millones más al cofre de la autoridad monetaria. Con esa operación, la institución que conduce Santiago Bausili alcanzó un hito que parecía lejano hace apenas meses: superó ampliamente la meta anual de adquisición de moneda extranjera, acumulando más de USD 10.600 millones desde que comenzó el año. Es un número que suena bien en los comunicados oficiales. El problema es que las reservas internacionales, el verdadero termómetro de la salud financiera del país, cayeron USD 448 millones en los últimos cinco días hábiles.
Desde enero, cuando se puso en marcha el esquema monetario vigente, el Banco Central ha mantenido una racha extraordinaria: 107 ruedas consecutivas cerrando con saldo comprador. Solo una jornada, el 2 de enero, registró ventas netas. El resto del tiempo, la autoridad monetaria ha estado del lado de la compra, con un pico de USD 457 millones el 10 de abril. Las proyecciones iniciales del Gobierno hablaban de un rango entre USD 10.000 y USD 17.000 millones para todo el año, dependiendo de cuánta moneda extranjera ingresara al país y cuánta demanda de pesos existiera. Ya superaron el piso. Bausili y su equipo ahora hablan de la posibilidad de llegar incluso a los USD 17.000 millones antes de que termine diciembre.
Pero hay una paradoja incómoda en estos números. En la segunda semana de junio, el Banco Central compró USD 436 millones. En mayo, el saldo mensual fue de USD 2.596 millones. En los primeros días de junio, ya acumulaban USD 873 millones. Sin embargo, al cierre de la última jornada, las reservas brutas llegaron a USD 47.419 millones, con una caída diaria de USD 34 millones. Esa merma semanal de USD 448 millones contrasta con lo que sucedió en mayo, cuando las reservas subieron USD 3.708 millones en el mes, alcanzando su nivel más alto en siete años.
La explicación de esta aparente contradicción está en los usos de esas divisas. El Banco Central compra dólares, pero esos dólares se utilizan para financiar las necesidades del Tesoro, para intervenir en el mercado de cambios cuando es necesario, y para cumplir con compromisos en moneda extranjera. El equipo económico señala que aún falta que ingrese una parte importante de las divisas generadas por el sector agropecuario, lo que podría mejorar la disponibilidad en el corto plazo. Ese sector, junto con el energético, ha sido central en la acumulación de reservas. En el último mes, la liquidación de divisas de las exportaciones agrícolas aceleró su ritmo.
Otro factor que ha ampliado el margen de acción del Banco Central es la emisión de deuda en los mercados externos. Empresas y provincias han colocado bonos por USD 1.500 millones solo en mayo. Desde las elecciones legislativas, ese acumulado ronda los USD 12.000 millones. Esos dólares ingresan al país y permiten que el Banco Central tenga más margen para comprar y acumular.
Ignacio Morales, analista de Wise Capital, advierte que aunque la autoridad monetaria ya superó los objetivos anuales de compras, el mercado financiero sigue observando con atención si esas intervenciones se traducen en una recomposición real y sostenida de las reservas netas. No es lo mismo comprar dólares que lograr que esos dólares se queden en las arcas del Banco Central. Desde Aurum Valores, señalan que la mejora de calificación que otorgó Standard & Poor's se apoyó en varios pilares: el ajuste fiscal continuo, la desaceleración de la inflación, la recuperación de la actividad económica y justamente esta acumulación de reservas. La calificadora también destacó la capacidad del Gobierno para mantener el acceso al financiamiento y cumplir con sus compromisos en moneda extranjera, esperando un crecimiento promedio cercano al 3% en los próximos años.
Lo que suceda en las próximas semanas dependerá de factores que están parcialmente fuera del control de la autoridad monetaria: cuánta moneda extranjera siga ingresando del agro, cuánta demanda de pesos exista en el mercado, y cuántas divisas sean necesarias para financiar las operaciones del Estado. El Banco Central ya demostró que puede comprar. La pregunta ahora es si puede retener.
Bemerkenswerte Zitate
El mercado financiero mantiene la lupa sobre la consistencia de la acumulación para evaluar cuántas de estas intervenciones logran traducirse de forma efectiva en una recomposición real y sostenida de las reservas netas— Ignacio Morales, analista de Wise Capital
La mejora de calificación se apoyó en la continuidad del ajuste fiscal, la desaceleración de la inflación, la recuperación de la actividad económica y la acumulación de reservas— Aurum Valores