En la Argentina de Milei, el Banco Central acumula dólares con una constancia que ya suma 37 jornadas consecutivas y más de 2.600 millones en lo que va del año, como si tejiera pacientemente una red de seguridad monetaria. Sin embargo, la fragilidad del equilibrio se hizo visible cuando las reservas, tras alcanzar su máximo en más de seis años, cedieron casi 760 millones en un solo día por el peso inevitable de los compromisos externos. La acumulación y el drenaje coexisten, recordando que la solidez financiera de un país no es un destino sino un proceso en permanente tensión.
BCRA compró USD 41M pero reservas cayeron tras máximo de 6 años
Treinta y siete días seguidos sin un solo día negativo
¿Por qué importa que el Banco Central haya comprado dólares durante 37 días seguidos? ¿No es solo un número más?
Porque las reservas son el colchón de seguridad de un país. Cuando suben, significa que hay más dólares disponibles para pagar deudas, importar lo que necesitamos, o enfrentar crisis. Treinta y siete días seguidos sin un solo día negativo es una señal de que el flujo de divisas es consistente.
Pero hay que notar algo: el miércoles las reservas tocaron su máximo en seis años, y al día siguiente cayeron 759 millones. Eso es un movimiento importante. ¿Cuánto de esa caída fue por cosas que el Banco Central controla y cuánto fue inevitable?
El Banco Central dice que fue por pagos a organismos internacionales, movimientos de fin de mes de los bancos, y cambios en las cotizaciones de los activos. Son cosas que suceden.
Sí, pero hay algo más: el Tesoro compra dólares al Banco Central para pagar deuda externa. Eso significa que los dólares que el Banco Central acumula se están yendo a otro lado. Es como llenar una bañera mientras abres la canilla de desagüe.
Entonces, ¿el Banco Central está realmente acumulando reservas o solo está reciclando dólares?
Ambas cosas. Está acumulando, pero también hay salidas. Por eso las proyecciones para 2026 son tan amplias: entre 10.000 y 17.000 millones depende de cuántos dólares entren y cuántos salgan.
Y eso es importante aclarar: esas proyecciones son un rango enorme. La diferencia entre 10.000 y 17.000 millones es del 70%. Significa que hay mucha incertidumbre sobre qué va a pasar.
¿De dónde vienen los dólares que el Banco Central está comprando?
Principalmente de las exportaciones agroindustriales y de emisiones de deuda que hacen empresas y provincias en mercados internacionales. Santa Fe, por ejemplo, colocó 800 millones hace poco.
Pero eso también es frágil. Si las exportaciones bajan o si los mercados internacionales cierran el acceso al crédito, esos flujos se secan. El Banco Central está comprando mientras hay oferta, pero no está claro cuánto tiempo durará esa oferta.
Der Puls
- El Banco Central lleva 37 días comprando dólares sin interrupción, una racha que refleja tanto la disciplina de la estrategia como la presión por fortalecer reservas que aún cargan el peso de años de crisis.
- Las reservas tocaron su pico más alto desde la era Milei —46.905 millones de dólares— pero cayeron 759 millones en apenas 24 horas, exponiendo cuán delgado es el margen entre el récord y el retroceso.
- Pagos a organismos internacionales, movimientos de fin de mes de la banca comercial y obligaciones provinciales golpearon simultáneamente, recordando que acumular divisas y retenerlas son dos batallas distintas.
- El dólar mayorista volvió a superar los 1.400 pesos, y el tipo de cambio oficial se ubica un 14% por debajo del techo de la banda cambiaria, señalando que el margen de maniobra existe pero no es ilimitado.
- Las proyecciones oficiales apuntan a compras netas de entre 10.000 y 17.000 millones de dólares en 2026, una meta ambiciosa cuyo cumplimiento dependerá de la demanda de pesos y del flujo de divisas del agro y la deuda corporativa.
En la Argentina de Milei, el Banco Central acumula dólares con una constancia que ya suma 37 jornadas consecutivas y más de 2.600 millones en lo que va del año, como si tejiera pacientemente una red de seguridad monetaria. Sin embargo, la fragilidad del equilibrio se hizo visible cuando las reservas, tras alcanzar su máximo en más de seis años, cedieron casi 760 millones en un solo día por el peso inevitable de los compromisos externos. La acumulación y el drenaje coexisten, recordando que la solidez financiera de un país no es un destino sino un proceso en permanente tensión.
El Banco Central argentino suma ya 37 jornadas consecutivas comprando divisas en el mercado, acumulando más de 2.600 millones de dólares desde enero —más de la cuarta parte de su objetivo anual— bajo la conducción de Santiago Bausili. La estrategia opera en dos frentes: compras directas en el mercado cambiario y acuerdos privados con empresas e instituciones, financiados con emisión de pesos que el Tesoro luego absorbe mediante deuda local. El organismo se impuso un límite diario del 5% del volumen mayorista para no alterar el precio de la divisa.
Las proyecciones oficiales estiman compras netas de entre 10.000 y 17.000 millones de dólares durante 2026, aunque Bausili advierte que el ritmo dependerá de cuánta moneda local demande la economía y cuántas divisas ingresen desde el exterior. En enero, las compras diarias oscilaron entre 8 y 187 millones; en febrero, el pico llegó a 214 millones el día 11.
El miércoles pasado, las reservas internacionales alcanzaron 46.905 millones de dólares, el nivel más alto desde la llegada de Milei al poder. Pero en esa misma jornada cayeron 759 millones: pagos a organismos internacionales, variaciones en la valuación de activos, una obligación provincial y los movimientos típicos de fin de mes de los bancos comerciales actuaron en simultáneo. Un factor estructural también pesa: cuando el Tesoro necesita dólares para honrar deuda externa, los compra al Banco Central, desviando fondos que de otro modo engordarían las reservas.
El flujo de divisas que sostiene las compras proviene principalmente de la liquidación exportadora agroindustrial y de colocaciones de deuda corporativa y provincial. Esta semana, Santa Fe transfirió 800 millones obtenidos en mercados internacionales en diciembre, contribuyendo al caudal disponible. Mientras tanto, el dólar mayorista cerró en 1.408 pesos, superando por primera vez desde mediados de febrero la barrera de los 1.400, con el tipo de cambio oficial todavía un 14% por debajo del techo de la banda cambiaria fijada en 1.605,40 pesos.
El Banco Central de la República Argentina mantiene su ritmo de acumulación de divisas. Este martes agregó 41 millones de dólares al mercado, extendiendo a 37 el número de jornadas consecutivas en las que la autoridad monetaria compra moneda extranjera. Desde el comienzo del año, el organismo ha reunido más de 2.600 millones de dólares, superando ya la cuarta parte de lo que proyecta adquirir durante 2026.
La estrategia del Banco Central bajo la conducción de Santiago Bausili funciona en dos canales simultáneos: compras directas en el mercado de cambios y acuerdos privados con empresas e instituciones que le permiten obtener divisas sin presionar el tipo de cambio. Para financiar estas operaciones, emite pesos que luego el Tesoro absorbe mediante emisiones de deuda local. El organismo fijó un límite diario equivalente al 5% del volumen negociado en el mercado mayorista, buscando mantener estabilidad en el precio de la moneda extranjera.
Las proyecciones oficiales sugieren que las compras netas de dólares durante este año podrían alcanzar entre 10.000 y 17.000 millones, dependiendo de cuánta moneda local demande la economía y cuántas divisas ingresen desde el exterior. Bausili ha señalado que la velocidad de acumulación dependerá de ambos factores. Hasta ahora, el ritmo ha sido consistente: en enero el Banco Central adquirió montos que oscilaron entre 8 y 187 millones diarios, mientras que en febrero los rangos fueron similares, con un pico de 214 millones el 11 de ese mes.
Pero el miércoles pasado, cuando las reservas internacionales tocaron su nivel más alto en más de seis años —46.905 millones de dólares, el máximo desde la llegada de Milei al poder— la cifra cayó 759 millones en apenas una jornada. El Banco Central explicó que la merma obedeció a varios factores simultáneos: pagos a organismos internacionales por unos 30 millones, una caída de 30 millones por movimientos en las cotizaciones de los activos que componen las reservas, un pago de deuda de una provincia y los movimientos típicos de fin de mes de los bancos comerciales.
Un factor más profundo limitó un crecimiento mayor de las reservas: los pagos de deuda externa que realiza el Tesoro. Cuando el Ministerio de Economía necesita dólares para cumplir con obligaciones internacionales, compra divisas al Banco Central, desviando fondos que de otro modo habrían engrosado las tenencias de la autoridad monetaria. Esta semana, por ejemplo, la provincia de Santa Fe transfirió 800 millones de dólares que había obtenido en mercados internacionales durante diciembre, dinero que contribuyó a las compras del Banco Central.
El ingreso de divisas que permite al Banco Central sostener su compra diaria proviene principalmente de dos fuentes: la liquidación de exportaciones agroindustriales y las emisiones de deuda corporativa y provincial. El equipo de Bausili proyecta nuevas colocaciones del sector privado que podrían fortalecer la disponibilidad de dólares en los próximos meses. Mientras tanto, el dólar mayorista subió nueve pesos durante la jornada, cerrando en 1.408 pesos, superando nuevamente la barrera de los 1.400 pesos por primera vez desde mediados de febrero. El Banco Central estableció el límite superior de la banda cambiaria en 1.605,40 pesos, dejando el tipo de cambio oficial 14% por debajo de ese techo.
Bemerkenswerte Zitate
La velocidad de acumulación de reservas dependerá tanto de la demanda de moneda local como del ingreso de divisas— Santiago Bausili, titular del BCRA