El robot submarino SuBastian captura en directo criaturas nunca antes vistas, superando 50.000 espectadores simultáneos y generando contenido viral en redes argentinas. La expedición estudia microplásticos, biodiversidad y ADN marino en el Cañón Mar del Plata, punto estratégico donde convergen corrientes cálidas y frías.
Batatita y el pez telescopio: la expedición argentina al fondo del mar que conquista Internet
Para más streamings desde el fondo del mar, necesitamos apoyo
¿Por qué este streaming se volvió viral si es básicamente un trabajo científico?
Porque la gente nunca había visto esas criaturas. Son reales, están ahí, pero nadie las conocía. Y la forma en que Nadia las describe, sin dramatismo, solo con asombro genuino, hizo que millones de personas sintieran que estaban descubriendo algo junto a ella.
Pero hay que ser honesto: el CONICET lleva más de una década estudiando esa zona. El robot SuBastian es de la Fundación Schmidt Ocean Institute. ¿Cuánto de esto es realmente nuevo descubrimiento y cuánto es simplemente la primera vez que se transmite en vivo?
Ambas cosas. Las especies ya existían, claro. Pero la transmisión en vivo permitió que se documentaran comportamientos y hábitats que antes solo los científicos veían en grabaciones. Y sí, es la primera vez que el SuBastian trabaja en aguas argentinas.
¿Y qué pasa ahora con el CONICET? ¿El paro significa que no habrá más expediciones?
No necesariamente. Esta expedición termina el 10 de agosto. Pero el paro de cuarenta y ocho horas es una advertencia. Los trabajadores dicen que mil puestos están congelados, que los salarios cayeron al nivel de la crisis de dos mil dos.
Espera, ¿mil puestos congelados? ¿Eso significa que hay mil personas esperando nombramiento pero sin poder trabajar, o que hay mil posiciones que no se van a llenar?
Ambas cosas. Hay investigadores con concursos aprobados que no han sido nombrados. Y hay becarios que necesitan prórrogas pero no saben si las van a conseguir. Es un congelamiento total.
Entonces el streaming viral es casi una ironía, ¿no? El CONICET hace un descubrimiento que enamora a millones de personas, y al mismo tiempo está siendo desmantelado.
Exactamente. Sanz Cerbino lo dijo claramente: para tener más streamings desde el fondo del mar, necesitan apoyo. Porque el CONICET que hizo posible esto, hoy lo están destruyendo.
Pero hay que notar que el paro es del sindicato, no del CONICET como institución. ¿Cuál es exactamente la política que está causando esto? ¿Es un ajuste presupuestario general o algo específico?
Es un ajuste en el área de ciencia. Reducción de salarios, vaciamiento presupuestario. El sindicato dice que nunca el CONICET había perdido tantos puestos de trabajo.
El Pulso
- Robot SuBastian transmite en vivo desde 4.000 metros de profundidad frente a Mar del Plata
- Más de 50.000 espectadores simultáneos en la transmisión en directo
- Mil puestos de trabajo congelados en el CONICET
- Expedición finaliza el 10 de agosto de 2025
- Cañón Mar del Plata ubicado a más de 300 kilómetros de la costa
El robot submarino SuBastian captura en directo criaturas nunca antes vistas, superando 50.000 espectadores simultáneos y generando contenido viral en redes argentinas. La expedición estudia microplásticos, biodiversidad y ADN marino en el Cañón Mar del Plata, punto estratégico donde convergen corrientes cálidas y frías.
Científicos del CONICET transmiten en vivo desde 4.000 metros de profundidad frente a Mar del Plata con el robot SuBastian, capturando especies desconocidas que se viralizan en redes sociales mientras denuncian crisis presupuestaria.
A cuatrocientos kilómetros de la costa bonaerense, en las aguas del Cañón Mar del Plata, un robot submarino llamado SuBastian se sumerge cada día hacia la oscuridad absoluta. A casi cuatro mil metros de profundidad, donde la presión aplasta y la luz nunca llega, las cámaras del robot transmiten en directo lo que pocos ojos humanos han visto jamás: un catálogo de criaturas que parecen sacadas de la ciencia ficción, nadando en silencio en su hábitat natural.
La expedición es obra de científicos del CONICET a bordo del buque oceanográfico Falkor (Too), en colaboración con la Fundación Schmidt Ocean Institute. Su misión oficial, que concluye el 10 de agosto, se llama "Underwater Oases of Mar del Plata Canyon: Talud Continental IV" y busca rastrear microplásticos, mapear biodiversidad, analizar ADN marino y documentar las estructuras geológicas de una región donde convergen dos corrientes oceánicas opuestas: la cálida del Brasil y la fría de Malvinas. Ese encuentro de aguas crea una frontera biogeográfica única, un punto estratégico donde la vida marina prospera de formas que los científicos argentinos llevan más de una década estudiando.
Pero lo que comenzó como una investigación rigurosa se transformó en algo inesperado. Desde hace días, la transmisión en vivo del robot ha superado los cincuenta mil espectadores simultáneos. Las redes sociales argentinas explotaron. Memes, gifs, capturas de pantalla, apodos cariñosos para criaturas que hasta ayer no existían en el imaginario colectivo. Una estrella de mar redondeada y clara, hallada a mil trescientos metros, fue bautizada "la culona" por su parecido con Patricio Estrella, el personaje de Bob Esponja. Un pepino de mar violeta del género Benthodytes, con forma de almohadón submarino, se ganó el nombre de "batatita" y conquistó al público. Pero la criatura que verdaderamente se viralizó fue un pez de la familia Giganturidae: ojos saltones, boca enorme, un ejemplar de lo que los científicos llaman peces bocones, habitantes habituales entre los quinientos y tres mil metros de profundidad.
La bióloga Nadia Cerino, que narra en tiempo real cada hallazgo desde el buque, se convirtió en estrella de Internet. Su tono sereno, sus comentarios espontáneos —como el ya mítico "che, no sacamos ni un coral"— le valieron el apodo de "Nadia Coralina" entre los espectadores. Por primera vez en la historia del país, el robot SuBastian trabaja en aguas argentinas. Su sofisticación permite recolectar muestras sin arrastrar el lecho marino ni dañar otras especies, capturando los colores, formas y comportamientos de los organismos tal como son, en el silencio y la oscuridad de su mundo.
Pero mientras Argentina celebra este éxito científico, quienes lo hicieron posible están en crisis. Los trabajadores del CONICET, nucleados en el sindicato ATE, iniciaron un paro de cuarenta y ocho horas para denunciar lo que llaman un desguace en curso. Reducción de salarios, vaciamiento presupuestario, mil puestos de trabajo congelados, una incertidumbre generalizada sobre el futuro del organismo. Gonzalo Sanz Cerbino, secretario adjunto de ATE-CONICET Capital, advirtió que los salarios ya son comparables a los de la crisis de dos mil dos. "Ese CONICET que conocemos, a este ritmo, va a desaparecer", dijo.
La medida responde al ajuste en el área de ciencia, a la parálisis en las altas de personal con concursos ya aprobados, a la falta de garantías laborales. Mil investigadores e integrantes del personal de apoyo siguen esperando su nombramiento. ATE también denuncia que no se han publicado los resultados de la convocatoria a la carrera de investigador de dos mil veintitrés, ni se ha ofrecido solución para los becarios que necesitan prórrogas para no perder continuidad laboral. Sanz Cerbino fue claro sobre la paradoja: "Estamos muy orgullosos del trabajo que hacemos, también de ese streaming submarino que tanto gustó. Y, desde ya, para que podamos tener más streamings desde el fondo del mar, necesitamos el apoyo, porque el CONICET que hizo posible eso, hoy lo están destruyendo".
La transmisión sigue. Las cámaras siguen capturando criaturas imposibles. Pero la pregunta que flota en el aire es si habrá científicos argentinos para explorar el fondo del mar cuando esta expedición termine.
Citas Notables
Ese CONICET que conocemos, a este ritmo, va a desaparecer— Gonzalo Sanz Cerbino, secretario adjunto de ATE-CONICET Capital
Para que podamos tener más streamings desde el fondo del mar, necesitamos el apoyo, porque el CONICET que hizo posible eso, hoy lo están destruyendo— Gonzalo Sanz Cerbino, ATE-CONICET Capital