Cada año, cuando el primer lunes de septiembre llega, el ritmo del dinero se detiene un instante: Bank of America y la gran mayoría de los bancos nacionales de Estados Unidos cerrarán sus puertas el 7 de septiembre en observancia del Día del Trabajo, siguiendo el calendario de feriados de la Reserva Federal. Es un recordatorio de que incluso las instituciones financieras más poderosas reconocen, al menos por 24 horas, el valor del descanso colectivo. Los servicios digitales y cajeros automáticos permanecerán activos, tendiendo un puente entre la pausa institucional y las necesidades cotidianas