En un momento en que la presión económica erosiona la capacidad de pago de millones de argentinos, el Banco Nación eligió esta semana reducir entre 6 y 10 puntos porcentuales las tasas de sus préstamos personales para quienes cobran salarios o jubilaciones en la entidad. La medida no es solo un alivio aritmético —más de 64.000 pesos menos por mes en créditos de 10 millones— sino una señal de que la banca pública busca posicionarse como refugio en tiempos de sobreendeudamiento. Detrás del gesto solidario opera también una lógica institucional: retener clientes, proteger la cartera y consolidar