Banco Mundial proyecta crecimiento moderado de 2,3% para Colombia en 2026 ante presiones fiscales

Una economía que mantiene resiliencia pero sin impulso acelerado
Colombia crecerá moderadamente en los próximos tres años, respaldada por el consumo pero limitada por presiones fiscales e inflación persistente.
Mark

¿Por qué el Banco Mundial mantiene la proyección de 2,3% para 2026 si el terremoto del Chocó agrava las presiones fiscales?

Mimi

Porque el terremoto no cambió la proyección base de crecimiento, sino que se suma como un factor adicional de presión sobre las cuentas públicas. El crecimiento económico sigue siendo moderado, pero los gastos de reconstrucción van a complicar el manejo de las finanzas del Estado.

Luke

Pero eso es importante: ¿cuánto cuesta la reconstrucción? ¿Cuánto espacio fiscal tiene Colombia realmente? El informe identifica el problema pero no cuantifica el impacto específico del terremoto en los números.

Mark

¿Qué significa que la inflación subyacente y de servicios persista?

Mimi

Significa que los precios de las cosas que la gente compasa todos los días, y los servicios que contrata, no están bajando al ritmo que los bancos centrales esperaban. No es solo volatilidad de energía o alimentos; es algo más estructural en la economía.

Luke

Y eso es lo que mantiene a los bancos centrales cautelosos. Pero el informe no dice cuál es la tasa de inflación actual en Colombia específicamente, solo que la región tiene este problema.

Mark

¿Por qué China crecerá 4,4% si tiene problemas en el sector inmobiliario?

Mimi

Porque 4,4% es moderado para China. El Banco Mundial anticipa que la actividad se va a desacelerar por esos problemas inmobiliarios y por una menor demanda interna. Pero incluso con esa desaceleración, China sigue siendo un motor más fuerte que Estados Unidos o Europa.

Luke

Cierto, pero eso también significa que la demanda global por materias primas podría ser más débil. Para Colombia, que depende de exportaciones, eso es relevante.

Mark

¿Qué tan grave es el riesgo de El Niño?

Mimi

El Banco Mundial lo identifica como un riesgo real. Sequías en algunas zonas, inundaciones en otras, afectando producción y presionando precios de alimentos y energía. Es un factor que podría complicar la desinflación.

Luke

Pero el informe no dice cuál es la probabilidad de que El Niño ocurra o cuál sería el impacto específico en Colombia. Es una advertencia general sobre riesgos climáticos en la región.

  • Colombia crece, pero apenas por encima del 2%, un ritmo que no alcanza para resolver los problemas estructurales acumulados tras años de expansión débil.
  • El terremoto del Chocó llega en el peor momento: los costos de reconstrucción agravan presiones fiscales que ya eran amplias antes del desastre.
  • La inflación subyacente y de servicios se niega a bajar, manteniendo a los bancos centrales en alerta y encareciendo el crédito para hogares y empresas.
  • El contexto global no ayuda: la Fed subió tasas, China modera su actividad y la zona del euro crece apenas 1%, cerrando las puertas a un impulso externo.
  • Riesgos climáticos como sequías por El Niño y la volatilidad energética por el conflicto en Medio Oriente amenazan con reactivar presiones sobre precios de alimentos y energía.
  • Sin consolidación fiscal o un salto en productividad, el Banco Mundial advierte que reducir la deuda pública será una tarea difícil en los próximos años.

El Banco Mundial traza para Colombia un camino de crecimiento que avanza sin prisa: 2,3% en 2026, 2,6% en 2027 y 2,5% en 2028, cifras que hablan de una economía que ha encontrado estabilidad pero no impulso. En ese horizonte moderado, el terremoto del Chocó emerge como una carga adicional sobre unas finanzas públicas ya tensionadas, mientras la inflación se resiste a ceder y el entorno internacional ofrece pocos vientos a favor. Es el retrato de una nación que avanza, pero que deberá elegir con cuidado cada paso.

El Banco Mundial mantiene su proyección de crecimiento para Colombia en 2,3% para 2026, la misma cifra estimada anteriormente. Para 2027 mejoró levemente su pronóstico, elevándolo a 2,6%, pero para 2028 lo redujo a 2,5%. El resultado es una trayectoria de expansión moderada y sin grandes sobresaltos, que contrasta con el 2,6% registrado en 2025 y que sigue muy por encima del estancamiento de 2023, cuando el país apenas creció 0,8%.

Uno de los factores que el organismo identifica como presión adicional es el terremoto que sacudió el Chocó. Aunque no lo señala como causa directa del ajuste en las proyecciones, sí advierte que los gastos de reconstrucción agravan las finanzas públicas en un momento en que la inflación subyacente y de servicios se resiste a ceder. Desde 2024, la desinflación en América Latina perdió velocidad, y un ligero repunte en los precios regionales —impulsado por mayores costos laborales y mecanismos de indexación salarial— mantiene a los bancos centrales sin poder bajar completamente la guardia.

El entorno internacional tampoco ofrece alivio. La Reserva Federal subió sus tasas en septiembre por primera vez desde julio de 2023, el Banco Central Europeo hizo lo mismo, y las proyecciones globales son modestas: Estados Unidos crecería 2,2%, la zona del euro apenas 1% y China 4,4%, moderada por sus dificultades inmobiliarias. A esto se suman riesgos climáticos como posibles sequías por El Niño y la volatilidad energética derivada del conflicto en Medio Oriente, factores que podrían reactivar presiones sobre los precios de alimentos y energía.

Para Colombia, el cuadro es el de una economía con cierta resiliencia en el consumo, pero con déficits fiscales persistentes, deuda pública elevada frente a registros históricos y costos de financiamiento superiores a los de la década pasada. El Banco Mundial concluye que, sin consolidación fiscal o un aumento del crecimiento potencial, reducir la deuda será difícil. Los próximos años exigirán decisiones complejas sobre gasto e inversión en productividad, en una economía que seguirá creciendo, pero con poco margen para resolver sus problemas de fondo.

El Banco Mundial acaba de actualizar sus perspectivas para Colombia, y el panorama que dibuja es el de una economía que seguirá adelante, pero sin prisa. La institución mantiene su proyección de crecimiento en 2,3% para 2026, la misma cifra que había estimado antes. Para 2027, sin embargo, mejoró ligeramente su pronóstico, elevándolo de 2,4% a 2,6%. Pero en 2028 bajó las expectativas, reduciendo su estimación de 2,7% a 2,5%. El resultado es una trayectoria que muestra una economía colombiana en expansión moderada durante los próximos tres años, sin grandes sobresaltos pero tampoco con impulso acelerado.

Esta desaceleración respecto a 2025, cuando Colombia creció 2,6%, refleja un cambio en el ritmo de la actividad económica. El país viene de un 2024 débil, con apenas 1,5% de crecimiento, y de un 2023 prácticamente estancado en 0,8%. Lo que el Banco Mundial ve ahora es una economía que ha encontrado cierta estabilidad pero que enfrenta vientos en contra. Uno de esos vientos es el terremoto que sacudió el Chocó. Aunque el organismo no atribuye directamente este desastre al cambio en la proyección de 2026, sí lo identifica como un factor que agrava las presiones sobre las finanzas públicas del país. En un contexto donde la inflación se niega a ceder del todo, estos gastos adicionales por reconstrucción llegan en el peor momento.

La inflación, de hecho, es uno de los problemas más persistentes que el Banco Mundial identifica en su análisis. La desinflación en América Latina perdió velocidad desde 2024 y se quedó estancada hasta principios de 2026. La culpa la tienen principalmente la inflación subyacente y la de servicios, que se resisten a bajar. Además, los datos hasta agosto muestran un ligero repunte promedio en los precios regionales, impulsado por mayores costos laborales, mecanismos de indexación de salarios y presiones intermitentes que vienen de los mercados internacionales de energía y alimentos. Esta persistencia mantiene a los bancos centrales en alerta, sin poder bajar completamente la guardia.

El contexto internacional tampoco ayuda. La Reserva Federal estadounidense subió sus tasas en septiembre por primera vez desde julio de 2023, llevándolas a un rango de 3,75% a 4%. El Banco Central Europeo hizo lo mismo, aumentando sus tasas de referencia en 25 puntos básicos. El Banco de Inglaterra, en cambio, mantuvo su tasa en 3,75%. El Banco Mundial proyecta que Estados Unidos crecerá 2,2% en 2026, la zona del euro apenas 1%, y China 4,4%. Para China, el organismo anticipa una moderación de la actividad debido a las dificultades persistentes en el sector inmobiliario y una menor demanda interna. Ninguno de estos escenarios ofrece un impulso amplio para que las economías latinoamericanas despeguen.

A las presiones fiscales y monetarias se suman riesgos climáticos que podrían complicar aún más el panorama. El Banco Mundial advierte que las posibles sequías relacionadas con El Niño en algunas zonas de la región y las inundaciones en otras podrían afectar la producción agrícola e industrial, aumentando las presiones sobre los precios de los alimentos y la energía. Además, el conflicto en Medio Oriente ha generado volatilidad en los precios de la energía, lo que podría retrasar la desinflación y dificultar las decisiones de política monetaria en toda la región.

Para Colombia específicamente, el cuadro que emerge es el de una economía que mantiene cierta resiliencia en el consumo, lo que continúa respaldando la actividad económica. Pero esa resiliencia no es suficiente para impulsar un crecimiento robusto. El país enfrenta presiones fiscales amplias, una inflación que no termina de ceder, y un contexto internacional que no ofrece tailwinds. El Banco Mundial señala que en buena parte de América Latina los déficits fiscales persisten y los niveles de deuda pública permanecen elevados frente a sus registros históricos. Los costos de financiamiento siguen siendo superiores a los observados durante buena parte de la década de 2010. Aunque el riesgo soberano ha bajado desde agosto de 2026, muchos países continúan financiándose por encima de los mínimos registrados hace una década.

En este escenario, el Banco Mundial considera que el crecimiento moderado, la incertidumbre internacional y los episodios de mayor riesgo soberano dificultan una reducción adicional de los niveles de deuda sin una consolidación fiscal adicional o un aumento del crecimiento potencial. Para Colombia, eso significa que los próximos años requerirán decisiones difíciles sobre el gasto público y la inversión en productividad. La economía seguirá creciendo, pero a un ritmo que apenas supera el 2%, lo que deja poco margen para resolver los problemas estructurales que enfrenta el país.

El consumo resiliente continúa respaldando la actividad económica
— Banco Mundial
El crecimiento moderado, la incertidumbre internacional y los episodios de mayor riesgo soberano dificultan una reducción adicional de los niveles de deuda sin una consolidación fiscal adicional o un aumento del crecimiento potencial
— Banco Mundial
Quieres la nota completa? Lee el original en El Tiempo ↗
Contáctanos FAQ