Banco de España licita 70 millones para acelerar desarrollo del euro digital

Dinero del banco central en formato electrónico, no una criptomoneda
El euro digital se define como una alternativa de pago soberana que convivirá con el efectivo en toda la eurozona.

En un momento en que Europa busca afirmar su soberanía financiera, el Banco de España ha convocado su mayor licitación tecnológica hasta la fecha —hasta 70 millones de euros— para construir la infraestructura que dará vida al euro digital en 2029. El proyecto no es solo un ejercicio técnico: es la respuesta institucional a décadas de dependencia de redes de pago controladas desde el otro lado del Atlántico. Con el respaldo legislativo del Parlamento Europeo y la participación de 19 bancos centrales, Europa intenta escribir, por primera vez, las reglas de su propio dinero electrónico.

  • El Banco de España ha abierto su contrato tecnológico más ambicioso: hasta 70 millones de euros para construir, desde cero, la infraestructura operativa del euro digital.
  • La urgencia es estratégica: más de dos tercios de los pagos con tarjeta en la eurozona pasan por redes estadounidenses, y 13 de los 20 países del euro no tienen sistemas de pago propios.
  • El Parlamento Europeo aprobó el 9 de julio iniciar la redacción del marco legal que permitirá al BCE emitir dinero electrónico, desbloqueando el camino normativo del proyecto.
  • Un piloto con 19 bancos centrales y 36 proveedores de pago —incluidos dos españoles, CecaBank y Sipay— arrancará en el segundo semestre de 2027 para probar el sistema antes de su lanzamiento.
  • El euro digital no reemplazará al efectivo ni será una criptomoneda: será dinero soberano en formato electrónico, diseñado para competir con Visa, Mastercard, Apple Pay y Google Pay.

El Banco de España ha dado el paso más concreto hasta ahora en la carrera hacia el euro digital: una licitación de hasta 70 millones de euros para contratar un equipo permanente de ingenieros y arquitectos de sistemas que construyan la infraestructura técnica completa de la futura moneda electrónica. Es el sexto contrato tecnológico del supervisor desde 2023, pero el primero que va más allá de la consultoría y la investigación para entrar de lleno en el desarrollo, la implementación y el mantenimiento de bases de datos distribuidas, interfaces y procesamiento en tiempo real.

El contrato arrancará en abril de 2027 con una duración inicial de tres años y posibilidad de prórroga por dos más. Solo podrán optar empresas con un volumen anual de negocio superior a 21 millones de euros en los últimos tres ejercicios. El presupuesto base es de 37,61 millones sin impuestos, pero puede alcanzar los 70,2 millones con las extensiones previstas.

El avance técnico llega acompañado de un impulso legislativo decisivo. El 9 de julio, el Parlamento Europeo aprobó abrir negociaciones con el Consejo para redactar la normativa que habilitará al BCE a emitir dinero electrónico, articulada en torno al reglamento del euro digital, las reglas de distribución para proveedores externos a la eurozona y la norma sobre el curso legal del efectivo.

El proyecto piloto comenzará en el segundo semestre de 2027 con la participación del BCE, 18 bancos centrales nacionales y 36 proveedores de servicios de pago. España ha logrado incluir dos actores propios: la alianza liderada por CecaBank —con Abanca, Ibercaja, Unicaja, Bizum y Deloitte— y la plataforma Sipay, que opera bajo la marca Uinku.

El propósito estratégico del euro digital es claro: construir una infraestructura de pago soberana que libere a Europa de su dependencia de redes controladas por empresas estadounidenses. Iniciativas como Bizum en España o Wero en Alemania, Francia y Bélgica avanzan, pero a escala limitada. El euro digital apunta a algo distinto: un sistema respaldado por todos los bancos centrales de la eurozona, capaz de garantizar que las decisiones sobre el dinero europeo se tomen en Europa.

El Banco de España ha abierto un proceso de licitación sin precedentes para acelerar el desarrollo del euro digital. El contrato, valorado en hasta 70 millones de euros, busca reunir un equipo de ingenieros informáticos y arquitectos de sistemas capaces de llevar adelante la fase más exigente del proyecto: pasar de la teoría a la realidad operativa de una moneda electrónica que circule en 2029.

Este es el sexto contrato tecnológico que el supervisor bancario saca a concurso desde 2023, cuando el Banco Central Europeo transitó de la investigación hacia la preparación efectiva. Pero a diferencia de los anteriores, adjudicados a empresas como Indra, Accenture e Inetum, este acuerdo marca un cambio cualitativo. Las licitaciones previas se enfocaban en consultoría, investigación e implantación de metodologías. Ahora el Banco de España necesita un equipo permanente que no solo diseñe sino que desarrolle, implemente, mantenga y evolucione la infraestructura completa: bases de datos distribuidas, interfaces gráficas, procesamiento de datos en tiempo real, y todas las capas técnicas que sostendrán una moneda digital del banco central.

El contrato inicial durará tres años a partir de abril de 2027, con opción de prórroga por dos años más. El presupuesto base es de 37,61 millones de euros sin impuestos, pero con la extensión temporal y posibles ampliaciones contractuales puede alcanzar los 70,2 millones. La magnitud de la inversión refleja la complejidad de lo que se intenta construir. El Banco de España ha establecido criterios de selección rigurosos: solo pueden presentar ofertas empresas con un volumen anual de negocios superior a 21 millones de euros en los últimos tres ejercicios, y que demuestren experiencia previa en proyectos de similar envergadura y naturaleza técnica.

Esta aceleración del desarrollo coincide con un avance legislativo crucial. El pasado 9 de julio, el Parlamento Europeo aprobó iniciar negociaciones con el Consejo de la Unión Europea para redactar la normativa que permitirá al BCE emitir dinero electrónico. La regulación se articulará en torno a tres pilares: el reglamento del euro digital propiamente dicho, las reglas para que proveedores de servicios de pago de países fuera de la zona euro puedan distribuirlo, y la norma sobre el curso legal del efectivo. Una vez aprobada, corresponderá al BCE determinar los límites de dinero digital que los ciudadanos podrán mantener en sus dispositivos móviles.

El proyecto piloto comenzará en el segundo semestre de 2027 con una duración aproximada de un año. Participarán el BCE, 18 bancos centrales nacionales del Eurosistema, y 36 proveedores de servicios de pago de toda la zona euro. España ha logrado que dos actores locales integren este grupo selecto: una alianza liderada por CecaBank que incluye a Abanca, Ibercaja, Unicaja, Bizum y Deloitte, y la plataforma de pagos Uinku, que opera bajo la marca Sipay.

El euro digital no será una criptomoneda ni una stablecoin, sino dinero del banco central en formato electrónico. Convivirá con el efectivo como una opción de pago más en toda la eurozona. Pero su propósito estratégico es claro: reducir la dependencia europea de infraestructuras de pago controladas por empresas estadounidenses. El BCE ha documentado que más de dos tercios de los pagos con tarjeta en la zona euro se procesan a través de redes internacionales, y que 13 de los 20 países que usan el euro carecen completamente de sistemas de pago nacionales propios, quedando atrapados en esquemas no europeos.

Algunos países han avanzado en alternativas. España cuenta con Bizum, que recientemente expandió su alcance al comercio físico y estableció alianzas transfronterizas con aplicaciones de Italia, Portugal y Andorra para pagos personales. Alemania, Bélgica y Francia tienen a Wero. Pero estos sistemas avanzan lentamente. El euro digital representa un salto de escala diferente: una infraestructura de pago soberana respaldada por los bancos centrales de toda la eurozona, capaz de competir con los gigantes estadounidenses y de garantizar que la arquitectura financiera europea no dependa de decisiones tomadas fuera de sus fronteras.

El verdadero objetivo del proyecto es reducir la dependencia europea de infraestructuras de pago privadas de Estados Unidos, como Visa, Mastercard y plataformas móviles de Apple, Samsung y Google
— Banco Central Europeo
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué el Banco de España necesita ahora un equipo permanente de ingenieros si ya ha gastado en consultoría y diseño durante años?

Model

Porque pasar de un plano a un edificio que funcione es completamente distinto. Hasta ahora sabían qué querían construir. Ahora tienen que construirlo de verdad, mantenerlo, hacerlo evolucionar. Eso requiere gente dentro, no consultores que se van cuando termina el proyecto.

Inventor

¿Qué tan urgente es esto? ¿Por qué 70 millones de euros de golpe?

Model

El cronograma es apretado. El piloto comienza en 2027 y el lanzamiento es 2029. Si no tienen el equipo técnico en su lugar en abril de 2027, no pueden experimentar. Y si no experimentan, no pueden lanzar. Es dinero que se invierte porque el tiempo se agota.

Inventor

Mencionas que 13 países del euro dependen completamente de sistemas estadounidenses. ¿Eso es un problema de seguridad o de control político?

Model

Es ambos. Si Visa o Mastercard deciden no procesar un pago, no hay apelación. Si Apple o Google cierran su billetera digital, desaparece. Europa no tiene voz en esas decisiones. El euro digital es la respuesta: dinero que Europa controla completamente.

Inventor

¿Qué pasa si el euro digital fracasa? ¿Si los ciudadanos no lo usan?

Model

El proyecto está diseñado para coexistir con el efectivo, no para reemplazarlo. Así que el fracaso no es catastrófico. Pero si funciona, aunque sea parcialmente, Europa habrá ganado independencia en su propia infraestructura de pagos. Eso vale los 70 millones.

Inventor

¿Cuál es el verdadero competidor aquí?

Model

No es Bitcoin o las criptomonedas. Es el control. Hoy, cada transacción que haces en Europa pasa por máquinas estadounidenses. El euro digital es el primer paso para que eso cambie.

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