En el tablero de la presión económica global, Washington dio el viernes su primer golpe concreto contra Irán al excluir del sistema financiero estadounidense la sucursal emiratí del Banco Misr de Egipto, acusada de facilitar transacciones con Teherán. La medida, que priva a la entidad del acceso al dólar, convierte una declaración de 'guerra económica' en consecuencias tangibles para una institución real. Emiratos Árabes Unidos, aliado estratégico de Estados Unidos, respondió con una inspección urgente, señalando que la presión de Washington reordena las lealtades financieras de toda la región