En el umbral de una transformación que no distingue ciclos económicos, el Banco Central de Chile ha puesto nombre a una inquietud que muchos trabajadores ya sienten en sus propias vidas: la automatización no es una amenaza futura, sino una presión presente que erosiona el empleo formal con particular fuerza entre los más jóvenes. El diagnóstico, publicado en el Informe de Política Monetaria de septiembre, revela que Chile enfrenta esta transición en una posición más vulnerable que otras economías desarrolladas, atrapado entre salarios reales en alza y un mercado laboral que, desde la pandemia,
Banco Central advierte que trabajadores chilenos enfrentan mayor riesgo de automatización
Trabajadores chilenos en ocupaciones de alta exposición a automatización enfrentan menor probabilidad de mantener empleos formales, afectando especialmente a menores de 30 años.