En el aniversario de uno de los atentados más devastadores de la historia reciente, el experto en seguridad Miguel Ángel Ballesteros lanza una advertencia que incomoda precisamente por su sobriedad: la amenaza yihadista sobre España es más cercana de lo que sus ciudadanos perciben. No se trata de un grito de alarma, sino de señalar una brecha silenciosa entre lo que los circuitos de inteligencia registran y lo que la vida cotidiana refleja. En las democracias modernas, esa distancia entre el riesgo real y la conciencia pública es, en sí misma, una vulnerabilidad.