Desde los laboratorios de Seúl llega una señal discreta pero poderosa: las bacterias que habitan nuestra boca, cuando aparecen en el intestino, parecen delatar la presencia de cáncer gástrico o colorrectal con una precisión que supera a las pruebas convencionales. Investigadores surcoreanos han construido un índice microbiano capaz de distinguir a los enfermos de cáncer de personas sanas o con trastornos metabólicos, abriendo la posibilidad de que un simple enjuague bucal y una muestra fecal basten algún día para una detección temprana. La ciencia aún no ha cruzado el umbral de la clínica, per