En Santa Clara, Cuba, el programa Mi barrio por la Patria intenta responder a una pregunta antigua: ¿puede la transformación de una comunidad nacer desde adentro? En el último cuatrimestre de 2026, el movimiento acumula señales de avance —microvertederos eliminados, paneles solares instalados, debates vecinales reactivados— aunque sus propios impulsores reconocen que las necesidades siguen siendo profundas. Es un experimento de protagonismo local que apuesta por convertir a los residentes en arquitectos de sus propias condiciones de vida, en medio de una realidad nacional compleja.