Australia depende del 80% de importaciones de combustible, principalmente de Singapur, tras cerrar refinerías por competencia asiática en las últimas décadas. El conflicto en Oriente Próximo ha elevado un tercio el precio de gasolina en seis meses y redujo reservas nacionales a menos de 30 días de consumo.
Australia estudia su primera refinería en 66 años ante crisis energética por guerra Irán-EE UU
Cuando los precios son bajos, las advertencias sobre crisis suenan abstractas
¿Por qué Australia dejó que sus refinerías cerraran si sabía que necesitaría combustible?
No fue una decisión consciente de vulnerabilidad. Fue economía pura: las refinerías asiáticas eran más baratas, y durante décadas eso funcionó. Nadie pensaba que el suministro global se interrumpiría.
Pero alguien debe haber advertido sobre los riesgos.
Probablemente sí. Pero cuando los precios son bajos y todo fluye sin problemas, las advertencias sobre crisis futuras suenan abstractas. Australia eligió eficiencia sobre seguridad.
¿Puede una refinería nueva resolver realmente el problema?
No completamente. Incluso si la construyen, será más cara que importar. Lo que resuelve es el pánico, la sensación de control. Y eso importa cuando ves a tu país racionando combustible.
¿Qué pasa si la guerra termina mañana?
Entonces Australia tendrá una refinería cara en un mundo donde el combustible importado es más barato. Pero habrá aprendido que la seguridad energética tiene un precio que vale la pena pagar.
¿Cree que otros países están viendo esto y replanteándose sus propias dependencias?
Deberían estarlo. Australia es una advertencia clara: la globalización es eficiente hasta que no lo es. Cuando falla, falla de repente y duele.
El Pulso
- Australia depende del 80% de importaciones de combustible, principalmente de Singapur
- El precio de gasolina subió un tercio en seis meses, alcanzando casi 1,8 dólares australianos por litro
- El país no construye una refinería desde 1960; pasó de ocho refinerías a solo dos en operación
- Las reservas nacionales cayeron por debajo de 30 días de consumo en abril de 2026
- Perdaman realizará el estudio de viabilidad en Australia Occidental
Australia depende del 80% de importaciones de combustible, principalmente de Singapur, tras cerrar refinerías por competencia asiática en las últimas décadas. El conflicto en Oriente Próximo ha elevado un tercio el precio de gasolina en seis meses y redujo reservas nacionales a menos de 30 días de consumo.
Australia estudia construir su primera refinería desde 1960 para reducir dependencia de importaciones tras la guerra entre EE UU e Irán que ha disparado precios de combustible y expuesto vulnerabilidades energéticas.
Australia no ha construido una refinería de petróleo en 66 años. Esa cifra, por sí sola, cuenta la historia de un país que decidió hace décadas dejar en manos de otros la tarea de procesar su propio combustible. Ahora, con el estrecho de Ormuz bloqueado y los precios de la gasolina disparándose en las calles de Sídney y Melbourne, el Gobierno australiano está reconociendo que esa apuesta fue un error.
El primer ministro Anthony Albanese anunció recientemente que su administración encargará un estudio de viabilidad para construir la primera refinería en el país desde 1960. El proyecto representa un giro radical en la estrategia energética nacional, impulsado por la guerra entre Estados Unidos e Irán que ha expuesto las vulnerabilidades de una nación que depende de importaciones para casi el 80% de su suministro de combustible. Albanese, acompañado de autoridades locales, hizo el anuncio en Karratha, una ciudad en la costa noroeste de Australia Occidental, donde la multinacional Perdaman —una compañía con inversiones millonarias en plantas de fertilizantes— realizará el análisis preliminar en una ubicación aún no revelada.
La caída de la capacidad refinadora australiana fue gradual pero devastadora. A principios de este siglo, el país operaba ocho refinerías que producían unos 500.000 barriles diarios, cubriendo el 98% del consumo interno. La competencia feroz de las petroleras asiáticas las cerró una tras otra mientras la demanda se duplicaba. Hoy Australia consume casi 1,2 millones de barriles diarios pero solo mantiene dos refinerías en funcionamiento: una en Victoria y otra en Queensland, ambas dependientes de financiación pública para sobrevivir. La última en cerrar, ubicada en Australia Occidental al sur de Perth, fue clausurada en 2021 por BP, que la consideró económicamente inviable. Ahora ese sitio funciona como puerto de importación.
Singapur provee más de la mitad de la gasolina que Australia consume y casi una cuarta parte del combustible para aviación. Corea del Sur, Malasia, Taiwán, India y China se reparten el resto. Esta dependencia se convirtió en crisis cuando la tensión en Oriente Próximo interrumpió los flujos de suministro global. En los últimos seis meses, el precio de la gasolina subió un tercio, alcanzando casi 1,8 dólares australianos por litro. Entre finales de marzo y principios de abril, las estaciones de servicio en ciudades grandes ofrecían combustible a más de dos dólares el litro. Las reservas nacionales cayeron por debajo del equivalente a 30 días de consumo, una cifra que alarmó a las autoridades.
A principios de abril, Albanese se dirigió a la nación en un mensaje televisado sin precedentes en la política australiana reciente. "Por naturaleza, somos un país muy optimista. Pero entiendo que hoy es difícil ser positivos", reflexionó. El Gobierno pidió a los ciudadanos que no compraran más combustible del necesario durante la Semana Santa. Mientras tanto, Donald Trump y el régimen iraní militarizaban el estrecho de Ormuz, por donde transita casi la mitad del crudo que Malasia, Corea del Sur y Singapur procesan para exportar a países como Australia.
Dos semanas después, un incendio técnico afectó durante 13 horas la refinería de Geelong en Victoria, reduciendo su capacidad de procesamiento en un 60%. La planta, ubicada al sur de Melbourne, apenas cubre el 10% de la demanda nacional de combustibles. El accidente subrayó la fragilidad del sistema energético australiano, aunque la atención pública seguía fija en la guerra en Irán.
La propuesta de construir una nueva refinería ha generado críticas de la oposición conservadora, que señala la contradicción de invertir en infraestructura petrolera mientras el Gobierno se compromete a alcanzar emisiones cero de dióxido de carbono para 2050. Otros expertos dudan de la viabilidad económica a largo plazo: la producción regional seguirá siendo más barata que cualquier refinería doméstica australiana. Aun así, el Gobierno insiste en que la resiliencia energética nacional requiere reducir esa dependencia del 80% que ha dejado al país vulnerable a crisis que ocurren a más de 10.000 kilómetros de distancia.
Citas Notables
Cuanto más se prolongue la guerra en Oriente Próximo, mayor será el impacto en Australia— Anthony Albanese, primer ministro australiano
Por naturaleza, somos un país muy optimista. Pero entiendo que hoy es difícil ser positivos— Anthony Albanese, en mensaje televisado a la nación en abril de 2026