En las colinas mineras de Ruanda, la empresa londinense Aterian da un paso calculado hacia la diversificación: su filial Eastinco comenzará a comercializar tungsteno, un mineral crítico de creciente demanda global, apoyándose en redes comerciales y sistemas de trazabilidad ya arraigados en la región. Con una captación de 180.000 libras esterlinas en pagarés convertibles, la compañía no solo amplía su cartera más allá del tantalio, sino que ensaya un modelo de negocio que podría sostener, desde adentro, su ambición exploradora en cobre, litio y tántalo. Es la vieja lógica del comercio al servic