Hace dos milenios, el latín forjó una palabra para nombrar lo que no encaja naturalmente junto: 'híbrido', la unión de elementos opuestos en una sola entidad. Hoy, esa misma lógica antigua ilumina uno de los conceptos más invocados en la seguridad contemporánea. Comprender el origen etimológico del término no es un ejercicio académico menor, sino la clave para distinguir entre usarlo con precisión y usarlo como ornamento vacío.