Cuando la geometría del cosmos alinea el sol, la luna y la tierra en un instante casi imposible, algunos seres humanos encuentran en ese umbral la ocasión perfecta para sus propios actos de fe. Renhao Ye y Chunyan Li, astrofísicos del Observatorio Astronómico de Shanghái, viajaron hasta el molino de viento de Malanquilla, en Zaragoza, para que el anillo de diamante del eclipse solar total fuera testigo de su pedida de mano. En la franja de totalidad que cruzó Aragón hace poco más de una semana, entre miles de observadores llegados de todo el mundo, esta pareja eligió convertir un fenómeno cele