Astronautas de Artemis II relatan su histórico viaje a la Luna y el dramático regreso a Tierra

Eso es lo más cerca que pueden estar cuatro seres humanos y no ser una familia
Wiseman describió el vínculo forjado entre los astronautas tras diez días en el confinamiento del espacio.
Mark

¿Qué fue lo más inesperado para ellos cuando regresaron?

Mimi

La reacción del mundo. Wiseman dijo que se sorprendieron por la efusión global de apoyo. No esperaban que la gente se sintiera tan conectada con la misión.

Mark

¿Y el reingreso? Eso suena aterrador.

Mimi

Lo fue. Cinco segundos de caída libre a treinta veces la velocidad del sonido, con temperaturas de casi 2.800 grados. Glover lo comparó con lanzarse hacia atrás desde un rascacielos.

Mark

Pero dijeron que fue un viaje suave, ¿no?

Mimi

Sí, aunque el escudo térmico tuvo problemas. La NASA sabía que no era perfecto desde la misión anterior, pero no lo reemplazó. Solo cambiaron la trayectoria.

Mark

¿Eso significa que fue arriesgado?

Mimi

Más de lo que la gente sabe. Pero los astronautas están esperando el análisis completo. Lo que más los afectó fue la distancia psicológica, no la física.

Mark

¿Qué quieres decir?

Mimi

Que estar a 402.000 kilómetros de casa, en un espacio de cinco metros, viendo que la distancia aumentaba en la pantalla... eso fue lo que realmente los puso a prueba. Necesitaban psicólogos operativos para prepararse.

  • Cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch (NASA) y Jeremy Hansen (Agencia Espacial Canadiense)
  • Misión de 10 días alrededor de la Luna, la primera tripulada desde 1972
  • Viajaron 402.000 kilómetros, superando el récord del Apolo 13 de 1970
  • Reingreso a 30 veces la velocidad del sonido con temperaturas de 2.760°C
  • Cinco segundos de caída libre durante el despliegue de paracaídas

La tripulación experimentó cinco segundos de caída libre durante el reingreso, con temperaturas de hasta 2.760°C, pero reportó un viaje relativamente suave a pesar de pérdida de carbonización en el escudo térmico. Los astronautas capturaron imágenes impactantes de la Luna y describieron desafíos psicológicos únicos al viajar 402.000 kilómetros de distancia, incluyendo la necesidad de apoyo de psicólogos operativos.

Los cuatro astronautas de Artemis II regresaron a la Tierra tras una misión histórica alrededor de la Luna, describiendo experiencias intensas de reingreso y el profundo impacto emocional de viajar más lejos que ningún humano antes.

Hace una semana que los cuatro astronautas de Artemis II pisaron tierra firme, y este jueves se sentaron ante las cámaras por primera vez para contar lo que vieron, lo que sintieron y lo que casi los mata en el camino de regreso. Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, junto con Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense, acababan de completar una misión de diez días que los llevó más lejos de la Tierra que cualquier ser humano en la historia. No fue un viaje de rutina. Fue el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna desde 1972, y el mundo entero estaba mirando.

Lo que sorprendió a Wiseman cuando regresaron no fue el cansancio ni el alivio, sino la reacción global. "Cuando volvimos a casa, nos sorprendió la efusión global de apoyo, de orgullo, de sentido de pertenencia hacia esta misión", dijo durante la conferencia de prensa. "Eso es lo que los cuatro queríamos. Queríamos salir e intentar hacer algo que uniera al mundo". Koch fue más directa sobre lo que significó escuchar que la gente se sentía inspirada. "No puedo exagerar lo importante que fue eso para nosotros", afirmó. "Fue tan importante como cumplir los objetivos técnicos". Habían viajado 402.000 kilómetros de distancia, superando el récord del Apolo 13 establecido en 1970, y lo que los mantenía unidos no era solo la ciencia sino la sensación de que habían hecho algo por toda la humanidad.

Pero el regreso fue brutal. Cuando la cápsula Orion entró en la atmósfera terrestre, viajaba a más de treinta veces la velocidad del sonido. Las moléculas de aire comprimidas generaron temperaturas de hasta 2.760 grados Celsius. La única barrera entre la tripulación y esa infernal onda de calor era el escudo térmico, una capa en la parte inferior de la cápsula diseñada para carbonizarse y erosionarse, disipando el calor mientras mantenía el interior a una temperatura habitable. Glover describió el momento en que un conjunto de paracaídas se desprendió y la cápsula entró en caída libre durante cinco segundos. "Si te lanzaras desde un rascacielos hacia atrás, eso es lo que se sintió", dijo. El sonido del despliegue de los paracaídas llegó después de seis minutos de silencio total, cuando el plasma alrededor de la nave bloqueó todas las comunicaciones.

Lo que nadie mencionó en la conferencia de prensa inicial fue que la NASA sabía que el escudo térmico no era óptimo. Durante la misión no tripulada Artemis I en 2022, se observó una "pérdida de carbonización", un fenómeno en el que partes del escudo se desprendieron. La agencia esperaba mitigar el problema alterando la trayectoria de reingreso para Artemis II, haciendo que la cápsula entrara más rápido y más caliente. Pero no reemplazó ni modificó el escudo térmico en sí. Los astronautas dijeron durante la conferencia que creen haber visto ese mismo fenómeno ocurrir de nuevo. "Entramos más rápido. Entramos calientes", explicó Wiseman. A pesar de ello, añadió que "mirando por la ventana todo el camino de entrada, fue un viaje suave". Están esperando el análisis completo de la NASA sobre cómo se comportó el escudo.

Lo que nadie esperaba que los astronautas revelaran fue la batalla psicológica de estar tan lejos. Wiseman habló sobre la experiencia de ver en la pantalla de su nave que la distancia era de 341.000 kilómetros, y luego verla aumentar. "Tu conciencia está más agudizada todo el tiempo", dijo. Se observaba a sí mismo constantemente, buscando señales de estrés, ansiedad o tensión. Un día encontraron medicamentos para la ansiedad en el botiquín de la nave. "Y pensamos: bueno, ni siquiera puedo imaginar tomar eso", recordó. Glover fue más franco sobre la importancia de este aspecto. "Es tan importante", afirmó, explicando que tenían un equipo de psicólogos operativos y psiquiatras que los ayudaron a prepararse. No lo hicieron solos.

Durante el sexto día de la misión, la tripulación realizó un sobrevuelo de siete horas sobre la Luna, capturando imágenes de la cara oculta que cautivaron tanto al público como a la comunidad científica. Pero lo que más marcó a los cuatro fue la experiencia de estar juntos en un espacio de apenas cinco metros de ancho, compartiendo un inodoro roto, viviendo en un confinamiento que los unió de una manera que va más allá de la camaradería profesional. "Eso es lo más cerca que pueden estar cuatro seres humanos y no ser una familia", dijo Wiseman. Koch bromeó sobre la primera noche de regreso, cuando se acostaron en camas separadas a bordo del buque de recuperación. "Estábamos a unos 2,4 metros de distancia", dijo, "y se sentía demasiado lejos".

Ahora, mientras procesan lo que vivieron, los astronautas ya están mirando hacia adelante. Wiseman señaló que si hubieran llevado un módulo de alunizaje, "al menos tres" de ellos habrían estado listos para bajar a la superficie lunar. Hansen reflexionó sobre los planes futuros de la NASA: construir una base permanente en la Luna donde los astronautas puedan vivir y trabajar. Para eso, dijo, "tenemos que estar dispuestos a aceptar un poco más de riesgo del que estábamos dispuestos a aceptar en el pasado". El viaje de Artemis II fue solo el comienzo.

Cuando volvimos a casa, nos sorprendió la efusión global de apoyo, de orgullo, de sentido de pertenencia hacia esta misión
— Reid Wiseman
Tenemos que estar dispuestos a aceptar un poco más de riesgo del que estábamos dispuestos a aceptar en el pasado
— Jeremy Hansen
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