Desde los márgenes de la astrobiología, el astrofísico Héctor Socas propone una inversión filosófica que sacude los cimientos de cómo la humanidad se concibe a sí misma en el cosmos: no somos los vulnerables del encuentro extraterrestre, sino potencialmente los temidos. Una civilización lo suficientemente avanzada para cruzar el espacio interestelar habría aprendido, quizás, a reconocer el peligro que representa una especie joven, armada e impredecible. Esta reflexión, situada en la frontera entre la ciencia y la filosofía, nos devuelve una imagen incómoda: la de una humanidad que aún no ha ma